CCK: propuestas culturales en expansión

A tres años de su inauguración, el CCK se ha posicionado como una referencia cultural al sur del continente. Con dos millones de espectadores en el curso del año pasado, más de 900 conciertos con invitados internacionales y un área de Artes Visuales que recibe más de un millón de personas, busca extender su impronta de referente artístico a través del uso de las nuevas tecnologías que faciliten su tarea de difusión y formación.


Al frente del CCK está desde hace dos años y medio Gustavo Mozzi -compositor, guitarrista, productor artístico, docente y activo gestor cultural-; se destacó, entre otros cargos, como Director Artístico de la Dirección General de Música de la Ciudad y luego como director de la Usina del Arte, antes de asumir su actual puesto en el centro cultural.

 

-Tras más de dos años al frente del CCK, ¿Cuál es su balance de la gestión?

-Ampliamente positivo. Cuando llegué,  este espacio nos planteó un desafío enorme porque es un centro a escala monumental, sin duda el más grande de América latina. Lo primero que nos propusimos fue superar una serie de obstáculos desde lo edilicio -muchas áreas estaban sin terminar-, lo administrativo y también desde lo institucional. Pero, sobre todo, otorgarle un perfil artístico definido.

 

-¿Cuáles fueron los parámetros para determinar ese perfil?

-El perfil del CCK tiene su razón de ser en el hecho de pertenecer al Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos. Esto nos permitió cruzar la cultura con los medios de comunicación. Así fue como se propuso una plataforma digital que reúna todos los contenidos y le dé una visibilidad hacia afuera del sistema. Por ejemplo, se realizaron más de 150 programas de música y transmisiones online. Además de las realizaciones especiales para la TV Pública, el Canal Encuentro y la señal para niños Pakapaka. Y, desde ya, las transmisiones de los conciertos en vivo por Internet (streaming).

 

-¿Qué impacto tuvo esta difusión por la redes?

-Este es un espacio enorme, que funciona como caja de resonancia de las grandes propuestas culturales, pero siempre hay una limitación espacial. Nuestra sala mayor tiene capacidad para 1750 personas, y las entradas se agotan a los pocos minutos de ser puestas en disponibilidad en la plataforma, por lo tanto, hay mucha gente que se queda sin esa posibilidad. Además de los que viven lejos de la ciudad, desde ya. Por eso el streaming y las transmisiones por la TV Pública nos permiten llegar a millones de personas. Y esto se hace a través un equipo técnico propio de gran calidad, a cargo de profesionales capacitados, y que da como resultado un producto técnica y estéticamente impecable.

 

-Entiendo que la repercusión es enorme.

-Las transmisiones por plataforma generaron una revolución. Ya hace dos años que trasmitimos en streaming y de alguna manera resolvimos el gran problema de la limitación de los espacios. El desafío que nos planteamos es que haya cada vez más transmisiones en vivo.

 

-Si bien se trata de un centro cultural, la tendencia del CCK se ha inclinado hacia la difusión musical, ¿es así?

-Nosotros debimos tomar decisiones y a juzgar por los espacios de excelentes condiciones acústicas, nos pareció que ese debía ser uno de nuestros ejes. Sin embargo, como tenemos muchas salas, hemos diversificado las propuestas. Aquí hacemos teatro en espacios no convencionales, los grandes salones y pasillos también generaron lugares ideales para las artes visuales. Es decir, hay muchísimas otras actividades no ajustadas a la música, como la Feria del Libro Infantil, La Noche de los Museos, La Noche de la Filosofía, las Peñas Milongueras, la Feria del Libro Antiguo, la Feria de Luthiers, entre otros grandes eventos, además de la gran oferta de talleres y cursos. Pero sin duda la música es el gran eje de este centro cultural.

 

-En esta decisión de dar prioridad a la música ¿cómo se maneja el equilibro entre la música clásica y la popular?

-Como dije, la calidad acústica de los espacios nos condicionó, en el buen sentido, a ofrecer actividades musicales de excelencia. Un caso muy curioso es la decisión de Daniel Barenboim de venir a tocar a la sala, porque quedó deslumbrado con la acústica; por esta razón ofrecerá una serie de conciertos con la Staatskapelle de Berlín (ver recuadro). Por otra parte, como se sabe, esta es la sede permanente de la Orquesta Sinfónica Nacional. Sin embargo, como centro cultural contemporáneo sumamos también lo que podríamos llamar música popular, aunque por cierto, los límites hoy son muy difusos.

 

-Además de artistas de renombre, suelen presentarse otras formaciones o artistas no tan conocidos. 

-En efecto, procuramos tener la presencia de artistas consagrados y emergentes; todos agradecen estar aquí por la masividad que se les ofrece. En la programación nos interesa, sobre todo, sostener este diálogo entre tradición y vanguardia, y, como dije, la línea entre lo clásico y lo popular suele ser muy delgada. Por ejemplo, se han presentado músicos como Bill Frisell, Martin Haselböck y Phil Manzanera, y también Dulce Pontes, Totó la Momposina, Egberto Gismonti y Susana Baca, entre muchos otros. Es decir, el público puede acceder a estas propuestas en forma gratuita, que de otro modo quizás le seria difícil.

 

-Seria más ajustado hablar de acercar propuestas de “elites”,  por decirlo de alguna manera.

-En efecto, el público masivamente -aquí y a través de las redes- accede a propuestas estéticas consideradas de elite. Y por otro lado, los artistas se encuentran con un público vital, muy inquieto. Todas estas experiencias navegan entre lo clásico, lo popular y lo experimental. Eso es para nosotros lo importante.

 

-Las propuestas de música clásica ¿no se superponen de alguna manera con la programación del Teatro Colón?

-Hacemos un trabajo diferente al Colón. Ellos tienen una tradición que los obliga a programar ballet, música sinfónica y ópera. Nosotros, en cambio, por la concepción y como está diseñado este espacio, tenemos la posibilidad de abrirnos a otros lugares. Lo fundamental es la divulgación. Nos interesa generar un acercamiento masivo a la música clásica, y eso es algo que aquí se puede ofrecer, y a un altísimo nivel. El año pasado se convocaron artistas de excelencia. El volumen de música de cámara que tenemos es notable, tan es así que la asociación de cronistas nos dio un reconocimiento como hecho destacable.

 

-El criterio con el que fue creado el CCK es la gratuidad, ¿eso es sustentable en el tiempo?

-Esta es una de las cosas que debemos ir viendo. Creo que hay que sostener la gratuidad como un instrumento de difusión y divulgación, pero no como única herramienta. Debemos buscar formas mixtas, lo que no debería suceder es que no podamos tener aportes, por ejemplo, de sponsors que se interesan en acompañarnos y producir, porque sería estar pidiendo que todo el presupuesto salga de un solo lugar. Debemos crear conciencia en los sectores empresarios que pueden y deben acompañar los procesos culturales. El tema es complejo, por lo tanto es una simplificación decir que tiene que ser gratis o pago. Por otro lado, otras instituciones del Estado cobran, como el Teatro Colón, o el San Martín, son entradas en general populares, porque sostienen políticas inclusivas, pero ellos no tienen la gratuidad como eje. Suena demagógico hablar de la gratuidad como única forma de promoción. Hay que ser serios. Cuando uno plantea esto, existe el temor de que el Estado se retire, y eso no va a suceder. Por lo pronto, todavía tenemos impedimentos legales para sumar aportes privados, pero en la medida que se regule podremos acrecentar nuestra actividad y enriquecer nuestras propuestas.

 

 

Staatskapelle de Berlín

Director: Daniel Barenboim

CCK, Sala Sinfónica (todas las presentaciones serán en el mes de julio a las 20 h.)

Viernes 13

Johannes Brahms: Sinfonías n° 1 en Do menor Op. 68 y n° 2 en Re mayor Op. 73. 

Domingo 15

Johannes Brahms: Sinfonías n° 3 en Fa mayor Op. 90 y n° 4 en Mi menor Op. 98. 

Martes 17

Johannes Brahms: Sinfonías n° 1 en  Do menor Op. 68 y n° 2 en Re mayor Op. 73. 

Jueves 19

Johannes Brahms: Sinfonías n° 3 en Fa mayor Op. 90 y n° 4 en Mi menor Op. 98. 

Viernes 20

Claude Debussy: Imágenes. Igor Stravinski: La consagración de la primavera.

Los conciertos se ofrecerán a precios populares (desde $ 120.-), mediante un abono que ofrece el Teatro Colón ( HYPERLINK "https://www.gob.tuentrada.com/teatrocolon/" https://www.gob.tuentrada.com/teatrocolon/). 

Se prevé ensayos gratuitos y abiertos. Los conciertos se transmitirán en vivo por la Televisión Pública y en simultáneo por streaming ( HYPERLINK "http://www.cck.gob.ar" \h www.cck.gob.ar).

 

 

Martha Argerich regresa al CCK

Sobre el cierre de esta edición se recibió la noticia de las actuaciones de Martha Argerich, que tendrán lugar en la Sala Sinfónica los días miércoles 8 y domingo 12 de agosto a las 20. Será la segunda visita de la pianista al CCK, con un programa aún por determinar. Luego de los conciertos de Daniel Barenboim al frente de la Staatskapelle de Berlín, su presencia se destacará en una temporada que recibirá a dos argentinos, sobresalientes entre las personalidades musicales de nuestro tiempo.

 

 

Ciclos

ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL. Como es costumbre, la agrupación se presenta bajo la guía de renombrados directores, y con prestigiosos solistas en calidad de invitados. Los conciertos tienen lugar en días viernes con entrada libre y gratuita, en la Sala Sinfónica.

Destacamos la ejecución de la Missa Solemnis de Beethoven, que contará con la dirección de Carlos Vieu, solistas y la participación del Coro Polifónico Nacional. En este caso serán dos funciones, los días miércoles 4 y viernes 6 de julio.

Otro prometedor concierto es la velada dedicada a la música rusa, que con la dirección de Theodor Kuchar (EE. UU. / Ucrania) ofrecerá la Polonesa de la Suite n° 3 en Sol mayor Op. 55 de Piotr Tchaikovsky; el Concierto para piano y orquesta n° 3 de Sergei Rachmaninov; dos fragmentos del ballet La noche antes de Navidad de Yevhen Stankovich, y La ejecución de Stepan Razin Op. 119, de Dimitri Shostakovich. Participarán el pianista Sebastián Forster y el Coro Polifónico Nacional. También se ofrecerán dos funciones, los días miércoles 29 y viernes 31 de agosto.

 

ORQUESTA NACIONAL DE MÚSICA JUAN DE DIOS FILIBERTO. La agrupación dedicada a la difusión de la música de nuestro país, que cuenta con la dirección de Luis Gorelik, actuará en la Sala Argentina los días 4 y 25 de julio a las 20. En la primera velada el director invitado será Pedro Ignacio Calderón, la solista María Marta Ferreyra (fagot) y se escucharán obras de Pablo Loudet (Concierto para fagot, estreno mundial) y de Astor Piazzolla (Sinfonía Buenos Aires). El programa para el segundo concierto, es a determinar. Entrada libre y gratuita.

 

ORQUESTA SINFÓNICA DEL SODRE (URUGUAY). La agrupación del país hermano se presentará el sábado 11 de agosto a las 20, en la Sala Sinfónica. Bajo la dirección de Diego Naser, se escuchará la Sinfonía n° 4 de Anton Bruckner. Entrada libre y gratuita. 

 

CONCIERTOS DEL MEDIODÍA DEL MOZARTEUM ARGENTINO. El ciclo de la tradicional asociación, se desarrolla en días miércoles a las 13 y se reanudará en agosto. El violinista Leandro Vicente Hauxwell y el pianista Gastón Frydman, interpretarán sus versiones de la Sonata “Kreutzer” de Ludwig van Beethoven, y de la Sonata para esa formación compuesta por Maurice Ravel (1° de agosto). Dos semanas más tarde se escuchará a la Camerata Monteverdi, que bajo la dirección de Alberto Balzanelli ofrecerá obras de ese compositor, junto a otros autores de ese período como Caccini, Verdelot, Legrenzi, Lotti y A. Scarlatti (15 de agosto); el Ensamble Alma Viva, de Francia, que dirige Ezequiel Spucches, ofrecerá composiciones de Villa-Lobos, Poulenc y Piazzolla (22 de agosto); por último, el Grupo Enuentros, que cuenta con la guía de Alicia Terzian y cumple 50 años, brindará un concierto dedicado a Borges y la música de Buenos Aires (29 de agosto). Entrada libre y gratuita. 

 

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