Alicia Terzian en el país de lo contemporáneo

En paralelo a la composición, Alicia Terzian creó instituciones cruciales para la música argentina. Entre ellas, Encuentros con la Música Argentina Contemporánea, que festeja sus cincuenta años. La agrupación se presentará en el Teatro Colón y en el CCK en el mes de agosto.


Crear es el verbo. Cuando Ginastera le pidió un ejercicio de politonalismo, ella tenía 18 años y compuso la Toccata Op. 4. Él se sorprendió. Más tarde, volvió a asombrarse: “Quiero componer un concierto para violín”, dijo Alicia. “Terzian, estudie y analice todos los conciertos de violín del siglo XX. Para hacer algo suyo, tiene que saber lo que hicieron los demás”. Así nació, en 1954, Concierto para violín y orquesta Op. 7. Lo estrenarían la Sinfónica Nacional y el violinista Szymsia Bajour en el Colón, en 1969.

Vamos un año antes, al 68: el Maestro le encomienda otra tarea. El Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales del Di Tella traía a jóvenes compositores latinoamericanos y a consagrados Messiaen, Xenakis, Copland, entre tantos. Tenía también un laboratorio pionero de música electroacústica. Fundado por Ginastera, el Centro era financiado por la Fundación Rockefeller. “Alicia, no creo seguir teniendo el subsidio. Hacé algo”.

En 1970 el CLAEM cerró sus puertas, pero Terzian ya había recogido el guante: creó Encuentros con la Música Argentina Contemporánea. Compositora, directora de orquesta y musicóloga, su también extensa labor institucional continúa hoy. En 1978 formó, además, el grupo Encuentros, que presentará el 12 de agosto su último disco en el Teatro Colón, y en 2019 cumplirá 40 años de su primera gira internacional y de su actividad ininterrumpida.

Abrir el juego

Los primeros “encuentros” se hicieron en la sala Lugones del TGSM. Terzian presentaba a dos artistas de música contemporánea y seguía un debate coordinado por Napoleón Cabrera. Junto a los compositores participaban pintores, poetas, escultores, filósofos, escritores, folcloristas. “Sábato, Ariel Ramírez, Raquel Forner, ¡tanta gente! Raquel proyectó slides de su obra, los poetas leían, los filósofos daban su visión del mundo contemporáneo. Un pintor decía: ¡Esta música se parece a mi pintura y yo no conocía al compositor! Fue fantástico. ¡Y el público! Alguno pegaba el grito: ¿¡Qué es esta música tan rara!?”.

Desde entonces, la labor de Encuentros en la música contemporánea es insoslayable por profundidad, extensión e historia. Los conciertos se sucedieron por centenas, como las actividades y los seminarios de interpretación gratuitos a cargo de artistas argentinos y extranjeros, y una profusa tarea de difusión de la obra de unos y de otros, con edición de CDs, películas y ciclos radiales sostenidos hasta 2010.

El objetivo: abrir el juego a todos los artistas del país e integrarlos al movimiento musical contemporáneo internacional. Para cumplirlo, Alicia no paró: “Siempre estuve ligada al Consejo Internacional de la Música. Organicé las juventudes acá, a fines de los 50, y en 1985 fui nombrada presidenta del Consejo Argentino de la Música. Ya era Directora Artística de la Fundación Encuentros, constituida como tal en el 80. Eso nos permitió organizar muchas cosas con el CAMU. Me di el gusto de crear Consejos de la Música en 17 países de América Latina e integrarlos al Consejo Internacional”.

Previamente, en 1979 y 1980, creó la Tribuna Argentina de Compositores TRINAC y la Tribuna de Música Electroacústica TRIME. Desde allí, convocó a compositores de todo el país. “Se presentaban treinta, cuarenta compositores. Un jurado de profesores de cátedras elegía las obras más representativas. Empezamos a enviar seis obras cada vez a todos los festivales internacionales de música contemporánea”. Es incontable la nómina de premiados por las Tribunas. Muchos continuaron sus carreras a nivel internacional: Graetzer, Campana, Naón, Vaggione, Liderman, Viñao, Dirié, Matalon… y siguen los nombres en enumeración sorprendente. “Usted ve esta lista y pregunta: ¿por qué razón no se difunde en las radios la música argentina? Si le responden que no hay compositores, puede contestar: ¡Discúlpenme, aquí están! Sumemos festivales, conciertos, seminarios, todo gratuito. Siempre con la guía de abrir, de romper con la idea de una élite. Esto es importante: a la mayoría de los compositores a quienes premiamos, no los conocí hasta darles el diploma”.

Legado de música y de amor al país

50 años transcurrieron desde la creación de Encuentros; y más, teniendo en cuenta su actividad institucional previa. Todo al ritmo de la composición. Alicia se pregunta: “¿Cómo lo hice?”, y nosotros también: ¿cómo? “Empecé a componer a los 18 años y no dejé de hacerlo, sin embargo tengo una concepción social y un gran amor por el país que vienen de mi abuela”. Hija de armenios, relata: “conocí el genocidio armenio de boca de quienes tuvieron que escapar: mi abuela, mis padres, mi tía. Y mi abuela me dijo: tenés que ser fiel y hacer todo lo que puedas por la Argentina, porque este país nos dio la posibilidad de tener una vida y de darte una educación. Eso me quedó adentro”.

Creación y amor definen tanto su actividad compositora como la de fundar la institución. Alicia, primera generación nacida en la Argentina, es fiel a sí misma en más de un sentido, por no decir en sentido pleno. Su identidad busca un lugar pero lo trasciende; traspasa las fronteras y regresa para irse y de nuevo volver. Es, en definitiva, contemporánea: firmada por el siglo XX. Entre lo universal y la aldea, en términos de metáfora, ¿cuál es la distancia? Tal vez, toda y ninguna: “Al comienzo de mi carrera descubrí a Leoncio Dayan, monje armenio, doctor en musicología. Tengo sus cartas con una letra que parece una hilera de hormiguitas… él investigaba el microtono en el canto religioso armenio. Fui a verlo. Me alojé en un hotel en Venecia y todos los días tomaba el vaporetto a la isla San Lázaro, donde él estaba. Me mostró los antiguos ejemplares de la Iglesia católica armenia, investigué la música religiosa armenia de los siglos IV al XII. Descubrí la relación entre la música religiosa microtonal y el canto folclórico de los armenios. La gente que trabajaba el campo, ¿dónde cantaba? en la iglesia. Era lógico que se fusionara el microtono religioso en la música del pueblo”. Terzian recibió, entre múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, la Bula Papal otorgada por el Papa Vazkén I de la Iglesia Armenia.

Conquistar el espacio y celebrar Encuentros

En el 69, cuando se estrenaba el Concierto para violín y orquesta Op, 7, Alicia iniciaba una nueva etapa de creación. “Después de ese estreno empecé a tener mi obra dirigida por Václav Smetáček, por Friedrich Cerha, por Felix Prohaska, por Juan Pablo Izquierdo... Y me ocurre ese año algo extraño: estaba frente al televisor cuando el hombre llegó a la luna. Subí a mi habitación, donde tenía el piano, a las once de la noche, y me puse a componer compongo de noche. A las cinco de la mañana terminé Carmen criaturalis. Hasta entonces, había incorporado el microtono un poco aquí, un poco allá, pero no de forma integrada. Esta obra era totalmente microtonal, la espacialización del sonido, entrar en otro mundo. Algo había cambiado”. Inauguraba así su “etapa cósmica”. “Tengo la costumbre creativa de analizar la música que se va haciendo en todos los géneros, por ejemplo la música electrónica”. El salto a la siguiente etapa de su obra, la “espacial”, llega con Canto a mí misma. “Estoy en Bélgica con el Maestro Leo Cooper y él me está diciendo que sería interesante que el sonido cambiara por su ubicación en la escala y a través de la música electrónica. Ahí aparece: el sonido se origina en el escenario con cada instrumento, pero además tengo una consola para transformarlo. El estreno fue en el Colón. Se pusieron parlantes en los palcos para llevar el origen del sonido a todas partes. Quería ponerlos también en la cúpula, pero no fue posible. Trabajé así con el sonido concreto de las voces de 20 poetas pronunciando sus poemas. Ese sonido se transformaba y jugaba en el espacio”. El ámbito de reverente escucha del TC se vio transfigurado: entre el público sonaban las voces.

Terzian, maestra, transitó caminos experimentales y revulsivos. Cruzó fronteras entre las artes, abordando lo multimedial, el teatro, la pintura, el ballet. De ella fue, por ejemplo, la música del estreno de El otro judas, de Abelardo Castillo, y de El señor Brecht del mismo autor, obra estrenada en el Salón Dorado y reestrenada luego en Teatro Abierto. “Hice mucha música de teatro, estuve cerca de los actores y de los pintores. Las obras teatrales terminaban siendo óperas de cámara, porque hacía cantar a los actores o ponía un coro al final. ¡Me encantaba hacer esas cosas!” En 1971, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires funcionaba en los pisos octavo y noveno del San Martín. Allí se realizaba una exposición de pintura y arte cinético: Leparc, Polesello, Gamarra... “Fui a todos los ateliers, discutí con cada pintor, escultor y artista cinético sobre su obra y sobre la música que compondría en cada caso. Llamé a Susana Zimmerman, bailarina.  Ella improvisaba. Bailó en el octavo piso y después tenía que subir al noveno y el público la seguía. Me faltaba resolver ese pasaje. ¡Entonces puse una sirena! ¿Y qué pasó? ¡El policía de la planta baja vino corriendo! Al día siguiente los diarios decían: ¡El espectáculo de Terzian terminó con la policía! Muy divertido y muy lindo. Con el sonido electrónico hice bailar la obra de Polesello, hice bailar esa luz”.

Basta escuchar su último CD, Off the Edge, para darse una idea de lo que Terzian transmite y provoca: lirismo, misterio, un raro estar acá, en este mundo de sonidos y texturas. Con esa misma loca seriedad, con esa libertad creativa, con el mismo talento, Alicia creó el grupo Encuentros. “En 1978 estaba en París y me llaman de la Bienal de Zagreb para decirme que al año siguiente querían hacer mis obras. Respondo: ¿qué les parece si voy con un grupo y llevo obras argentinas, entre ellas una mía? Ah, tiene un grupo, ¡excelente! ¡Por supuesto que no lo tenía! Llegué a Buenos Aires y me junté con seis músicos a los que llamaba siempre para hacer los conciertos de Encuentros. Chicos, desde este momento se forma el grupo. Y no tenía nada previsto, pero les dije: ¡y el año que viene hacemos una gira!”.

Esa gira se realizó y más de treinta hizo el Grupo Encuentros desde entonces. Son sus solistas estables, hoy, Marta Blanco, Fabio Mazitelli, Matías Tchicourel, Sergio Polizzi, Carlos Nozzi, Claudio Espector y Arauco Yepes. Alicia, que transita lo que denomina su etapa “mística” como compositora, celebrará con ellos cincuenta años de contemporaneidad. Será en agosto, en el Teatro Colón y en el CCK. Será en el país de Terzian.


----

Grupo Encuentros: 50 años

Directora: Alicia Terzian

Teatro Colón, domingo 12 de agosto a las 11. Obras de Brouwer, Villa-Lobos, Ravel, Ginastera, Boulez y Terzian.

 

CCK (Sala Argentina), jueves 23 a las 20 y miércoles 29 de agosto a las 13, en programa: Borges y la música de Buenos Aires (Conciertos del Mediodía del Mozarteum Argentino). Entrada libre y gratuita.