Convicciones musicales

Luego de sus visitas de los años 2010 y 2012 al Teatro Colón, el pianista húngaro András Schiff vuelve al primer coliseo, esta vez convocado por el ciclo que conduce Elisabetta Riva. La cita será el lunes 14 de agosto a las 20 y el programa, el Libro I de El clave bien temperado de Bach.


 

En el año 2013, András Schiff cumplió 60 años y decidió celebrarlos con un concierto en Londres, no en su país natal. “Me han amenazado con cortarme las manos si regreso a Hungría”, declaró en esa ocasión, y la frase pareció explicarse por su férrea oposición a Viktor Orban, todavía hoy a cargo del gobierno magiar. El pianista también se opuso a que se erigiera en la plaza central de Budapest un monumento al almirante Miklos Horthy, autócrata surgido en la entreguerra que hizo la vista gorda a la sanción de leyes raciales y a la deportación de medio millón de judíos de su país. “Los niveles de tolerancia hoy son extremadamente bajos. El racismo, la discriminación, el antisemitismo, la xenofobia, el chauvinismo y el nacionalismo reaccionario son síntomas profundamente preocupantes. Evocan tiempos que pensábamos olvidados”, afirma el pianista que no volvió a su tierra desde la muerte de su madre en 2010.

“Convicciones firmes con guantes de terciopelo”: así definió el New York Times la posición del artista, que también disparó contra la prioridad número uno de Orban: construir un muro contra la inmigración. Por lo visto, nada nuevo bajo el sol.

Pero las firmes convicciones de Schiff tienen raíces musicales. El programa del concierto por su 60º aniversario incluyó dos obras: la Variaciones Goldberg, de Bach y las Variaciones Diabelli, de Beethoven, una audacia a la que pocos se arriesgarían. Al igual que cuando se refiere a la Sonata Hammerklavier, Schiff comenta: “He vivido con estas obras por 30 años, y sólo ahora estoy comenzando a entender de qué se tratan. Quizás cuando realmente las entienda, en unos 10 años, me sienta físicamente débil para tocarlas.”

 

No parece haber resignación, sin embargo, en estas declaraciones del artista, como no parece haber resentimiento cuando se expresa políticamente. Hay siempre, en cambio, una profunda y serena claridad, que constituye la base de su grandeza como pianista. La misma que lo alentó, al borde de su sesentena, a grabar por segunda vez el ciclo completo de El clave bien temperado de Bach, que ya había registrado en 1986/87. 

 

Siempre Bach

“Cada día de mi vida, comienzo tocando Bach, generalmente por una hora, a veces aun antes de desayunar. Es como hacerse cargo de la higiene interior. Hay algo muy puro en este acto”, confiesa el pianista en una entrevista al periodista norteamericano Fred Child.

La pasión por Bach viene de sus años de formación, cuando descartó los libros de ejercicios y acometió los Preludios y Fugas de Das Wohltemperierte Klavier. “Bach me da placer físico y satisfacción emocional e intelectual”, señala, sin tapujos.

 

—¿Por qué vuelve a El clave bien temperado?

—Es que nunca dejé esa obra. Cada día de mi vida comienzo tocando Bach, usualmente preludios y fugas, por una hora. Mis amigos y yo mismo notamos que mi enfoque no ha cambiado drásticamente, pero que en algún punto no es el mismo. Tengo horizontes más amplios, lo siento como algo en proceso y hoy noto que he llegado a la estación siguiente. Si vivo más tiempo -y tengo buena salud- continuaré explorando los misterios de esta música.

 

—A menudo toca esta música para comenzar el día.

—A veces antes del desayuno, es como hacerse cargo de la higiene interior, encuentro algo muy puro en esto. Cuando comienzas a tocar el piano te dan escalas, arpegios, los ejercicios pianísticos de Hanon, Czerny. Es lógico: tienes que aprender cómo desarrollar destrezas y poner los dedos correctos según las tonalidades, pero cuando tenía 17 ó 18 años me di cuenta de que no disfrutaba de esta actividad mecánica; entonces descubrí este tesoro de Bach, el Re mayor o Sol mayor [comienza a tocarlos] y todavía me da físicamente un inmenso placer, siento el gozo del movimiento, de la libertad, porque Bach me dio estos ejercicios y mucho más: placer físico y satisfacción emocional e intelectual. ¡Qué más puedo pedir!

 

—El clave bien temperado es una serie de piezas para las cuales Bach no especificó instrumentos. ¿Se puede adivinar cuáles son?

—Mi convicción es que es música muy vocal en carácter… a veces son como suspiros [toca]. Si uno la canta, y si uno es un poco musical, hará la segunda nota un poco más suave que la primera y esto mismo puede hacerse en el piano o en un clavicordio, pero no en órgano o en clave. Éste es uno de los tests más claros sobre la vocalidad de estas obras. En otros casos [toca nuevamente], como la Fuga en Mi menor del Libro I, hay un pasaje con una nota baja que no puede ser tocada al final de la fuga sólo con las dos manos, sin apelar al pedal del sostenuto, el que está en el medio en el piano moderno, no el derecho. Esto prueba que es una pieza para órgano, el único instrumento de teclado que tiene la posibilidad de esta nota pedal. Y luego tienes, por ejemplo, el Re mayor del Libro II, que es muy brillante y puede tocarse en un clave de dos teclados, la primera frase con el más grave y luego la otra con el más agudo; aquí se da una alternancia de tutti y de soli como en una orquesta, y puede hacerse perfectamente en un clave de dos teclados. Entonces, para una adecuada interpretación de los 48 preludios y fugas, uno necesitaría básicamente tres instrumentos: clavicordio, órgano y clave, pero puedo decir que el piano moderno es el único instrumento que de algún modo  hace justicia a estas 48 piezas.

 

—Hablando del pedal, usted lo utiliza sólo para una pieza, pero otros pianistas apelan al pedal para varios otros pasajes. En su caso, usted parece privilegiar por sobre todo la limpieza del sonido.

—Salvo por el Preludio y Fuga en Mi menor, y si no fuera por una nota, se podría desactivar el pedal del piano y tocar todas las obras sólo con las manos. El pedal no aporta nada a esta música. Muchos lo usan para cubrir la dificultad de producir el legato, por una palabra que Bach escribe en el prefacio de sus invenciones -el cantabile- y teniendo en cuenta que varias de estas piezas se pueden cantar.


 

András Schiff (piano)

Teatro Colón, lunes 14 de agosto a las 20

Nuova Harmonia

www.teatrocoliseo.org.ar/nuovaharmonia/ 

Programa: Libro I de El clave bien temperado de Johann Sebastian Bach