“Opus 1912“

Dedicamos este espacio a un instrumento único en el país y en la región: el órgano Klais Opus 1912 del CCK. Con sus 56 registros y su sonido poderoso, es la atracción de la Sala Sinfónica. Acerca de sus características y maravillas, conversamos con el organista Diego Innocenzi.


Todavía podemos decir que el Centro Cultural Kirchner (CCK) es „nuevo“. Muchos argentinos aún no han visitado la extraordinaria remodelación que convirtió al antiguo Palacio de Correos en un complejo cultural de características únicas, y que de manera permanente presenta en sus salas una variedad inmensa de manifestaciones de altísimo nivel, que van mucho más allá de la música.

 

Antes de su inauguración, la ciudad de Buenos Aires, y el país, ya contaban con espacios ideales para funciones similares a los que tienen los del CCK: salas de todo tamaño para espectáculos o conciertos, espacios para actividades pedagógicas o cursos, salas de exposición, sitios para hacer recitales amplificados, entre otros. Sin embargo, la Sala Sinfónica (la que se conoce como „La Ballena Azul“) cuenta con un instrumento único en la Argentina y en la región: el magnífico órgano Klais Opus 1912, un instrumento sinfónico de 56 registros literalmente espectacular, que domina el recinto y capta automáticamente todas las miradas de quienes ingresan a la sala. Nuestro país ya contaba con varios órganos repartidos a lo largo de nuestra geografía, de diversa factura y calidad, de los cuales sólo uno no está en una iglesia, sino en una sala de concierto (el del Auditorio Juan Victoria, en la ciudad de San Juan). Con su magnífico emplazamiento, el instrumento del CCK supera a todos los de Argentina. Completa y revitaliza la actividad organística, que en algunas regiones de nuestro territorio está casi extinguida.

 

Para poder comprender las características de este instrumento, y para encontrar la manera de dimensionarlo y contextualizarlo, Cantabile contactó al organista argentino Diego Innocenzi, radicado en Suiza, un experto que fue contratado hace unos años por el Ministerio de Planificación para asesorar en la construcción del órgano, y que repetidas veces viajó para ofrecer masterclasses y conciertos en ese instrumento.

 

Innocenzi comenzó el diálogo con una breve (y fundamental) descripción del órgano: “El órgano del CCK es un instrumento de sala de concierto, de estilo sinfónico francés. Tiene una base francesa, con algunos agregados para poder hacer música barroca, y algunos registros de alta presión, de origen inglés, que permiten acceder a otro tipo de repertorios. El repertorio principal de este órgano es la música romántica y sus estilos posteriores, y, por supuesto, un instrumento moderno como este debe permitir tocar la música de Bach. Obviamente está afinado en temperamento igual, en 442 (esto quiere decir, sencillamente, que su afinación no es histórica, sino “moderna”), para poder tocar con las orquestas actuales. Es un instrumento que sirve para tocar recitales a solo, y sobre todo para dialogar con la orquesta, es decir, que tiene muchos matices, desde el triple piano hasta el fortísimo, llegando incluso a sobrepasar a la orquesta: podríamos decir que el órgano es una orquesta en sí. Tiene dos cajas expresivas, lo que significa que los tubos que suenan al tocar dos de los cuatro manuales (teclados), están encerrados en una caja que tiene persianas que se pueden abrir y cerrar según la voluntad del organista: da la posibilidad de producir los matices más extremos. Es un instrumento sinfónico con base muy romántica, que permite tocar transcripciones, acompañar un coro, tocar con la orquesta, y también tiene una apertura a la música barroca, con mixturas (combinaciones de registros) ideales para afrontar ese repertorio.”

 

 

Características especiales

El órgano fue encargado a la empresa Orgelbau Klais (fundada a fines del siglo XIX, hoy una de las más importantes del planeta), que intentó hacer un instrumento que sirviera para todas las necesidades de un auditorio contemporáneo.

 

Sus miles de tubos permiten una inmensa cantidad de combinaciones sonoras, por lo que la paleta tímbrica es amplísima. Y, si bien su imagen es imponente, podemos decir que es un instrumento mediano para una sala de conciertos. Prosigue Innocenzi: “En los Estados Unidos, o en Europa, hay órganos que son el doble de grandes (el de la sala de la Philharmonie de París tiene el doble de registros). Este órgano, con su tamaño, permite interpretar un vasto repertorio en condiciones ideales. El hecho de tener una segunda consola permite al organista poder escuchar el instrumento, y eso es enorme. (El instrumento se puede tocar desde la consola de cuatro teclados que está junto a los tubos, como ocurre con los órganos de las iglesias, o desde otra consola que se puede colocar en el escenario, esto es algo que hasta hace no mucho tiempo era imposible). Además, con la tecnología que tiene, el organista puede memorizar sus combinaciones de registros y ser autónomo. [Tengamos en cuenta que, muchas veces, los organistas tienen que recurrir a otra persona que active los registros durante la ejecución de las piezas, porque es imposible tocar y accionarlos a la vez, sobre todo si se necesitan varios al mismo tiempo]. Tenemos que estar muy contentos de tener este instrumento, basado en una especie de síntesis de los instrumentos de sala de concierto”.

 

En el proceso de construcción, los organeros propusieron hacer un registro autóctono, algo que reflejara la música argentina, e intentaron hacer un juego de tubos que imitara el sonido del sikus. Lamentablemente no fue posible hacerlo porque los resultados no eran satisfactorios, por lo que en su lugar se colocó un sonido de flauta que, de alguna manera, reemplaza ese timbre.

 

Sin vueltas ni dudas, Diego Innocenzi afirma que este es el mejor instrumento de América Latina, a lo que agrega: “A mí no me gusta clasificar a los órganos como ‘el mejor’, o ‘el más grande’.... En América Latina hay órganos excepcionales: instrumentos barrocos en Perú, Bolivia, Ecuador o Brasil, órganos románticos en Argentina... Lo que podemos decir hoy es que este es el instrumento más moderno, pues está dotado con la última tecnología. Su paleta sonora permite tocar todos los repertorios, y su consola móvil y electrónica, deja que el organista se integre a la orquesta, o se lo vea desde el público (y también esto sirve al organista para poder escuchar su instrumento estando en la situación del público). Además de eso, el órgano posee un sistema electrónico de combinaciones programables, también tiene un sistema de replay (que permite grabar lo que se tocó y volver a reproducirlo), un sistema Midi, y está conectado a internet de manera inalámbrica, lo que posibilita a los organeros alemanes repararlo a la distancia. Las ventajas de tener un órgano así en la Argentina, son enormes. Finalmente se puede trabajar en condiciones similares a las de otros países, donde al llegar se puede contar con un instrumento que cumpla con todas sus funciones, sin necesidad de hacer compromisos, aunque en todo órgano hay que hacer concesiones para poder tocar ciertos repertorios”.

 

 

Los próximos conciertos

En el mes de julio el CCK recibirá a Diego Innocenzi (día 6, ver recuadro), organista argentino residente en Ginebra, donde es titular del Gran Órgano de Victoria Hall y profesor del Conservatorio de Música. Luego habrá dos visitas de organistas alemanes: el domingo 23 se ofrecerá un concierto a cargo de Daniel Beilschmidt, un organista e improvisador que desarrolló buena parte de su actividad en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, y que tiene una intensa y permanente actividad de conciertos y grabaciones. Exactamente una semana más tarde, se escuchará a Vincent Heitzer, un músico altamente especializado en repertorio litúrgico que trabaja en la Basílica de los Santos Apóstoles, en Colonia.

 

El órgano Klais Opus 1912 suena en la Sala Sinfónica desde la inauguración del majestuoso centro cultural. Vale la pena estar al tanto de la programación, para intentar una visita que incluya asistir a un concierto de este instrumento: una experiencia acústica totalmente nueva para gran parte de nuestro público de música clásica.

 

 

Planes

El CCK tiene una agenda de actividades en torno a su órgano. Para el ciclo anual de conciertos, este año habrá visitas de organistas de Nôtre Dame y de otras ciudades europeas, e invitados de América Latina. Además se ofrecerán clases magistrales y actividades didácticas. Las autoridades convocaron también a cuatro compositores para que escriban obras para órgano y quinteto de metales, que serán estrenadas con el magnífico instrumento.

 

 

Ciclo de recitales de órgano

CCK (Sala Sinfónica)

 

Jueves 6 de julio a las 20

Diego Innocenzi (Argentina-Suiza)

 

Domingo 23 de julio a las 19

Daniel Beilschmidt (Alemania)

 

Domingo 30 de julio a las 19

Vincent Heitzer (Alemania)