El camino hacia la fiesta wagneriana
A siete años de la producción de _Der fliegende Holländer_ BAL afronta su segunda experiencia wagneriana: _Wagnerfest!_ Se trata de una selección de fragmentos vocales y orquestales de dramas de Richard Wagner con la participación de Carla Filipcic-Holm y Hernán Iturralde en calidad de solistas y la dirección de Pedro Pablo Prudencio.

Pedro Pablo Prudencio es un joven director de orquesta chileno, que en los últimos años ha trabajado de manera constante en el país. En el Teatro Argentino de La Plata dirigió varios conciertos sinfónicos y para Buenos Aires Lírica tuvo a su cargo _El rapto en el serrallo_ (2012). Su historia con la música es bien particular y es el punto de partida para esta charla, a propósito de su próximo compromiso con BAL para dirigir _Wagnerfest!_ El director inició sus estudios en el ámbito familiar, con su padre, y luego los sistematizó en Alemania. Esto sucedió en la Escuela Superior de Música de Hannover, donde se inclinó por la dirección orquestal y coral.

- _De los diferentes maestros que tuviste en Hannover y luego de haber participado en cursos de perfeccionamiento con prestigiosos directores, ¿cuál de todos te impresionó más?_
- Sinceramente me es imposible inclinarme por uno de mis maestros. Cada uno ha sido diferente, aprendí de las cualidades de todos y obviamente también de sus errores. La experiencia de vida que puede tener una persona como Kurt Masur te impresiona profundamente. Recuerdo que le hice una vez una pregunta, sobre hacia dónde iba un fraseo en el clímax del Adagio de Barber. Él me miró con una cierta melancolía, respiró profundamente y me dijo que con esa música pensaba y recordaba un choque automovilístico gravísimo que tuvo, en el cual falleció su segunda esposa, seguido por ese silencio después del impacto donde no sabía si estaba con los vivos o con los muertos. No sé si me respondió la pregunta directamente, pero sí aprendí que cada uno tiene que encontrar su camino personal en la música. Por otro lado, Eiji Oue me decía que hay que inspirar a los músicos. Tiempo después comprendí la real importancia de esa enseñanza, porque los tiempos en los cuales el director de orquesta era una especie de “semidiós omnipotente” ya han pasado.

- _Tras finalizar tus estudios en 2001, ingresaste a la Ópera de Hannover como director asistente del coro y director del coro de niños. ¿Cómo fue esa experiencia?_
- Después de venir de la burbuja musical que es el conservatorio, llegar a esa fábrica de óperas fue como lanzarse no a la piscina, sino al mar. En un año aprendí más que en cinco de estudio. Los teatros en Alemania con el sistema de repertorio son un mundo impresionante, pero tienen doble filo. Es tal la cantidad de óperas que producen, con una función diferente cada noche y no como en otros teatros, por ejemplo los de Latinoamérica, donde se ensaya una producción durante un tiempo determinado para presentarla y después pasar a la siguiente. Al tener tantas producciones en realidad no debería haber espacio para aburrirse, y sin embargo hay que cuidar que la cantidad de trabajo no se convierta en monotonía. Realmente me tocó ver a músicos que llegaban a la función sin saber qué iban a tocar esa noche. Pero por otro lado el ritmo de trabajo y el profesionalismo que hay que tener para seguir esa inercia de los teatros, es considerable.

- _Luego has trabajado con las más importantes orquestas de tu país, ¿qué recuerdos tenés de tus primeros conciertos en Chile?_
- Te diría que uno de los conciertos que más me ha impactado, si bien no fue el primero, fue uno que hice con la Orquesta Sinfónica de Chile en una cárcel de Santiago. Nunca he tenido un público tan receptivo y agradecido. Al comienzo nos parecía a todos una situación extraña, pero a medida que íbamos tocando para estas personas en un ambiente evidentemente oscuro y deprimente, veíamos cómo sus ojos mostraban agradecimiento por un poco de alternancia en su rutina. Para nosotros resultaba poco lo que dimos, pero para ellos, me parece, fue mucho, por lo que al final resultó tan reconfortante, que se convirtió en uno de los conciertos más especiales que he dirigido. Algo similar sentí cuando fui a dirigir un concierto en un barrio de traficantes altamente peligrosos de Santiago.

- _Aquí en la Argentina has trabajado en el Teatro Argentino de La Plata y en_ El rapto en el serrallo _con Buenos Aires Lírica, ¿cómo han sido esas experiencias? ¿Cómo fue trabajar en una compañía privada como BAL?_
- Estoy muy contento de haber tenido tan buenas experiencias en la Argentina. Trabajar con BAL es un agrado: no siempre se encuentra ese profesionalismo y buena disposición. Al ser una productora independiente se agiliza bastante la producción del espectáculo, pero lo más importante es el equipo humano con el cual podemos trabajar.

- _Esta temporada te han convocado para_ Wagnerfest!, _un concierto sinfónico-vocal sobre fragmentos de Wagner. ¿Es la primera vez que interpretás a este compositor?_
- Antes de ponerme a estudiar, ya tenía una gran admiración por la música y las obras de Richard Wagner. Dentro de su repertorio se encuentran los momentos musicales más inspirados, y como filósofo estimula mucho para pensar. Después de haber participado en tantas producciones, estoy muy contento de poder dirigir este concierto en el cual queremos hacer una degustación de la evolución de los diferentes estilos que el propio Wagner experimentó, sin que se convierta en una suite o _medley_ donde cada escena no tenga nada que ver con la anterior.

- _El programa se centra en dos obras_, Tannhäuser _y_ El anillo del Nibelungo, _¿qué diferencias orquestales encontrás entre ellas?_
- Es interesante ver cómo el propio Tannhäuser experimenta una evolución a través de sus versiones o revisiones. La obertura original recuerda claramente a una de Carl Maria von Weber, con una forma muy clara y clásica, una armonización y orquestación bastante simple para la que nos tiene acostumbrados Wagner. Después de varios años, cuando se le dio la oportunidad de montar _Tannhäuser_ en París en 1861, Wagner escribió, para satisfacer la tradición de hacer un ballet obligado, una “Bacanal” que va al comienzo del primer acto y que tiene una clarísima influencia del _Tristan und Isolde_. Nosotros enfrentaremos ambos estilos en un solo concierto. _El anillo del Nibelungo_ tiene una importante evolución, especialmente en el manejo de los _Leitmotive_, pero también en orquestación y manejo dramático del libreto.

- _Si bien es un concierto y, salvo el aria de entrada de Elisabeth, en los fragmentos vocales se ha optado por exponer escenas completas (comienzo del tercer acto de_ Tannhäuser _y escena final de_ La valquiria_), ¿qué se gana al exponerlos de esta manera? ¿Qué particularidades dramáticas y musicales tienen ambas escenas?_
- Yo iría más allá. Estamos enfocando el concierto en dos grandes bloques ininterrumpidos con un total de dos horas de música. Wagner fue muy enfático en preocuparse de presentar un espectáculo redondo sin interrupciones, cortando con la tradición de las óperas de números donde se presentaba una obertura, seguida por un dueto con cadencia, luego un recitativo, otro dueto, recitativo, aria… Si bien la idea de este concierto no es hacer un arreglo o un resumen de las óperas de Wagner, sí nos inspiramos para presentar la _Wagnerfest!_ en esa globalidad que él buscaba.


_Wagnerfest!_

Escenas y fragmentos orquestales de Richard Wagner
Teatro Avenida: viernes 2, jueves 8, sábado 10 y martes 13 de mayo a las 20, domingo 4 de mayo a las 18.
Buenos Aires Lírica
www.balirica.org.ar

*_Tannhäuser_:*
Comienzo del acto II: Dich teure Halle!
Comienzo del acto III, Plegaria de Elisabeth y canción de Wolfram.
Obertura

*_Götterdämmerung_:*
Amanecer – Viaje de Siegfried por el Rin – Música fúnebre para la muerte de Siegfried
_Die Walküre_:
Escena final

Dirección musical: Pedro Pablo Prudencio
Con Carla Filipcic Holm (soprano) y Hernán Iturralde (bajo-barítono).