"Una enorme complicidad artística"
Descubrió tempranamente su pasión por la música antigua y consagró su vida al estudio y la investigación. Dirigió y tocó en notables _ensembles_ mientras soñaba con tener un coro y una orquesta para hacer el repertorio que más le interesaba: el barroco iberoamericano. Hace diez años cumplió con ese anhelo cuando creó Capilla del Sol el conjunto residente del Museo Fernández Blanco. Celebramos junto a Ramiro Albino -también colaborador de Cantabile- la primera década de su conjunto desandando un largo camino que junta a un músico cabal y de prestigio con un emprendedor de largo aliento.

_¿Qué es Capilla del Sol? ¿Cómo y cuándo nace?_
La Capilla del Sol es un conjunto vocal e instrumental dedicado exclusivamente al barroco Iberoamericano, y significa para mí la consolidación de un deseo que puedo sostener desde hace años. Escuché música antigua por primera vez a los doce años y quedé profundamente conmovido. Vivía en Mendoza y fui alumno del Colegio Universitario Central, donde había un conjunto instrumental que tocaba mucha música antigua bajo la dirección de la profesora Rosa Fader. Algunos egresados y los mejores alumnos del conjunto tocaban en un grupo que también dirigía Rosa, llamado Capella Iuvenilis. Yo los admiraba, los iba a escuchar y me maravillaba con la sonoridad. Me puse a estudiar muchísimo y finalmente llegó el momento en que me invitaron a tocar en la Capella. Sentía que tocaba el cielo con las manos, y al mismo tiempo lamentaba que todo el repertorio antiguo que interpretábamos fuera europeo.

_Y entonces comenzaste otra búsqueda…_
Mis típicos planteos identitarios de la adolescencia estaban influenciados por compañeros y profesores del colegio, que (no sin cierta dosis de resentimiento) ponían fuerte énfasis en los elementos locales como generadores y formadores de la cultura, que nosotros debíamos tener y construir. En el fondo padecí un inocente problema de conciencia. Pero en esos mismos años alguien me habló de Zipoli en Córdoba y en las misiones de los guarnaníes, y me prestaron un libro de Furlong donde pude constatar que era cierto, que en mi país también hubo música durante el Barroco. Me dio un vuelco el corazón y desde ese momento empecé a buscar esa música, aún sin tener herramientas ni manera alguna de conseguirla en mi ciudad o mi círculo de contactos. Viajé a Buenos Aires y me enteré que un cura jesuita al que no conocía tenía un cassette con música de Zipoli. Lo llamé y lo fui a ver, para que me permitiera escuchar la música. Por supuesto que no me prestaría la grabación, pero sí me dio un reproductor y me dejó quedarme en una salita de su casa para escucharlo el tiempo que quisiera. Como no tenía nada para escribir, ni la posibilidad de copiarlo, me puse a escucharlo y memoricé el _incipit_ de cada fragmento “por si algún día escuchaba esa música por ahí”, mientras soñé con tener en algún momento el coro y la orquesta para hacer ese repertorio. ¿Te das cuenta?, ahí surgió la idea de la Capilla, que cristalizó unos quince años más tarde. Tras tocar en muchos ensambles, dirigir unos pocos, estudiar en serio y hacer mucha música antigua, pude armar el conjunto que quería, dedicado al repertorio que tanto deseaba.

_Contanos el porqué del nombre…_
Buscarle un nombre no fue fácil. Capilla del Sol me pareció una buena síntesis de elementos: en primer lugar “capilla” es el nombre que se daba a los conjuntos de música durante el Barroco. Luego, el Sol (con mayúscula) hace una doble referencia al astro y a la figura de Cristo. Muchos de los antiguos pobladores americanos mantuvieron sus creencias “disfrazadas” de creencias europeas. Adoraban en Cristo a la figura del Sol, en el rayo a Santiago, etc. Me pareció que un nombre así, sincrético, funcionaría bien para mi conjunto (de todos modos soy consciente de que la gente se queda con la parte aparentemente “hippie” del nombre).
 
_¿Cuáles considerás que son los hitos de tu carrera hasta llegar a Capilla, y cómo pensaste en esta formación?_
Los hitos anteriores de mi carrera no son, quizás, conciertos puntuales ni deslumbrantes. Antes de la Capilla toqué algunos conciertos verdaderamente inolvidables, pero opino que me marcaron más ciertos cursos de interpretación que hice con maestros increíbles, o mis primeros viajes por América Latina, en los que descubrí la inmensa riqueza patrimonial del Barroco hispano. Creo que todo eso se fue mezclando en mis ideas, consolidándose como el proyecto que luego se materializaría en este grupo. La formación no está pensada ni es fija. La armo para cada programa, según las necesidades del repertorio o el presupuesto económico que manejemos para cada ocasión.

_Es decir, que la formación se adapta según los proyectos…_
¡Claro! Según los proyectos y los presupuestos. Por lo general, los grupos de música antigua no tienen una formación fija ni estricta. Quienes hacemos estos repertorios nos adaptamos a todo tipo de circunstancias. La Capilla se ha presentado en versión reducida de cinco músicos, pero también ha preparado programas con coro y conjunto instrumental, con la inclusión de hasta cuarenta intérpretes.

_¿Qué repertorio abordan?_
 Nuestro repertorio es bien acotado: música antigua española, compuesta en la península o las colonias. Desde el principio quedó claro que la identidad del grupo pasaría, entre otras cosas, por el repertorio. Estamos focalizados exclusivamente en esa música.

_Tienen un marcado interés por el rescate y la discografía. ¿Cómo es ese trabajo de rescate hasta llegar a los registros?_
Con respecto a las grabaciones, en lo personal sería muy feliz de hacer más discos, pero eso es económicamente imposible por el momento. Mi preocupación inicial fue tener dos grabaciones: una de música colonial y otra de música peninsular, y felizmente lo hemos logrado.

_Son dos trabajos verdaderamente excepcionales… Pero han rescatado otros repertorios…_
Justo ahora en mayo, el conjunto cumple diez años de trabajo ininterrumpido. A lo largo de este tiempo hemos exhumado mucho repertorio olvidado o desconocido en conciertos que hicimos en Buenos Aires y diferentes puntos de la Argentina (Salta, Jujuy, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Tierra del Fuego, Santa Fe), y paralelamente desarrollamos una importante actividad de difusión del repertorio en el exterior, participando tres veces en el Festival Misiones de Chiquitos, en Bolivia, además de dos viajes a Ecuador, dos a los Estados Unidos, una gira europea que nos llevó a España, República Checa y Eslovenia, y presentaciones en México y Chile. Algunos hitos fundamentales en nuestro camino fueron los conciertos en Moxos y Chiquitos (Bolivia), el concierto en el Gran Rex para el Mozarteum, y la presentación que hicimos el año pasado en el Teatro Colón, que implicó (más allá de nuestro trabajo) una importante resignificación de nuestro repertorio.
Muchos de nuestros conciertos se acompañaron de charlas que estuvieron siempre a mi cargo, para que el público pueda contextualizar mejor el repertorio. También considero muy importante el trabajo hecho en nuestros dos discos.
Haciendo memoria de todo esto, pienso también en mi crecimiento personal como responsable de la dirección musical de este proyecto, y en el de los integrantes del conjunto. Tantos años de tocar y cantar juntos, y de visitar y hacer conciertos en los ámbitos para los que esta música fue creada, nos permitieron no sólo una enorme complicidad artística, sino también una gran cercanía con el repertorio y su entorno. Todo esto ha sido posible, en gran parte, gracias al trabajo organizativo de Leila Makarius y Jorge Cometti.
 
_¿Dónde podremos escucharlos?_
 En lo inmediato, en el ciclo de Pilar Golf. Ahí estrenaremos un programa de música que se cantaba y tocaba en conventos femeninos de diferentes sitios de América latina. Nuestro plan es grabar esa música y luego hacer una gira nacional con ese programa, presentando el nuevo disco. Tenemos el proyecto aprobado por Mecenazgo, pero todavía no terminamos de reunir los fondos para llevarlo a cabo. Para abrir 2014 tenemos confirmado un tercer viaje a los Estados Unidos y está la posibilidad de que volvamos a Europa ese mismo año.

 

Vengan a la fiesta

*Música en los conventos femeninos de la América colonial*
Sábado 18 de mayo a las 20.30
Conciertos Pilar Golf
www.pilargolf.com.ar

CAPILLA DEL SOL
Conjunto residente del Museo Isaac Fernández Blanco
Director musical: Ramiro Albino
Silvina Sadoly, Adriana Sansone, Soledad De La Rosa y Flora Grill, sopranos. Verónica Cánaves y Beatriz Moruja, altos. Ramiro Albino, flauta dulce. Cristina García Banegas, órgano. Evar Cativiela, vihuela. Federico Ciancio, arpa. Eduardo Rodríguez, bajón. Gabriela Guembe, viola da gamba.
Obras de Marcos Vega - Mariano Soberanis - Juan de Vaeza - Alonso Torices - Eustaquio Franco Rebollo - Manuel de Mesa y Carrizo y Anónimos

*La música en los conventos coloniales de América*
_Los archivos coloniales americanos custodian importantes colecciones de manuscritos musicales. Se conoce buena parte del repertorio catedralicio y misional, pero quedan ámbitos que aún están por descubrirse, entre ellos el de la música de los muchos y muy poblados conventos de mujeres, que existían en todas las ciudades importantes del continente._
_La actividad musical fue un elemento constitutivo de vida cotidiana de cualquier ciudad española, que florecía tanto en las residencias, palacios e iglesias, como en los conventos. Importantes compositores escribieron música para la liturgia y las fiestas de las casas de monjas, y eran las propias religiosas, o sus empleadas, quienes se encargaban de interpretarla. El programa presenta los dos aspectos fundamentales de la vida musical de los conventos: aquella escrita para la devoción, dentro del templo, y la que se usaba para la diversión, en las fiestas que celebraban puertas adentro, para las monjas y sus invitados._
Ramiro Albino