Lo más cercano a la perfección
Al frente de la Orquesta Sinfónica de Montreal Kent Nagano se presenta en la temporada del Mozarteum Argentino. Será el debut en el país de uno de los más aclamados directores de la actualidad con un repertorio que abarcará desde Wagner hasta Stravinsky.

“La Sinfónica de Montreal es una orquesta única”, comienza Kent Nagano, en referencia al ensamble canadiense que, después de unos veinte años, regresa a Buenos Aires invitado nuevamente por el Mozarteum Argentino, en esta oportunidad bajo la celebrada batuta del director norteamericano de origen japonés. “Québec es una región tradicional ya que fue civilizada por europeos –continúa– fundamentalmente franceses, pero con posterioridad llegaron otras corrientes inmigratorias, de ingleses, alemanes e irlandeses; también españoles, italianos y portugueses… En la cultura, esas influencias se perciben hasta el día de hoy. Específicamente en el sonido, ese bagaje de raíces europeas se refleja en la manera de ‘hablar’ y de respirar que tiene el conjunto. A ello se le agrega la facilidad técnica que posee este organismo, un rasgo bien conocido de todas las grandes orquestas de América del Norte. En suma: un ensamble que, con gran _expertise_ y precisión técnica, con interesante color y elevada calidad, permite resultados cercanos a la perfección”.

En comunicación telefónica desde Munich, Kent Nagano dialogó con Cantabile a poco de presentarse por primera vez en la Argentina, al frente de su sinfónica en el Teatro Colón. Reflexivo, amable y generoso, el aclamado director dio pruebas de una de las más destacadas características que se aprecian de él como líder a cargo de grandes instituciones, esa especial mirada, profunda y sensible, merced a la cual ha sabido guiar a los organismos que conduce por el camino del éxito y el lucimiento.

- _Preocupado siempre por el entorno que rodea a las experiencias musicales y por la inserción en la comunidad de los organismos que usted dirige o ha dirigido, en diferentes países como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania, Canadá… ¿Qué tipo de rasgos o diferencias culturales son las primeras que advierte?_
- Es muy difícil explicar cuáles son y cómo se expresan esas enormes diferencias, ya que pueden darse aún dentro de una misma ciudad, por ejemplo, si hablo de un centro musicalmente tan importante como Munich, donde en la actualidad soy el director de la Ópera [la Bayerische Staatsoper]. En Munich hay tres grandes orquestas de prestigio internacional, muy renombradas todas ellas: la Bayerische Rundfunk; la Filarmónica, fundada hace unos cien años; y la mía de la Staatsoper, que es una de las más antiguas del mundo. Son tres grandes orquestas al más alto nivel pero muy diferentes entre ellas en la manera de tocar. Si hago la distinción entre Montreal y Toronto, también allí evidentemente el sonido es muy distinto. La manera de frasear está absolutamente ligada a la lengua que se habla con fluidez. En Montreal se hablan corrientemente el francés y el inglés, pero también se hablan con naturalidad el italiano y el alemán. Toronto también es una gran ciudad cultural, pero se nota la diferencia con el idioma (para ellos la lengua corriente es fundamentalmente el inglés). Es una ciudad mucho más rápida que Montreal, más ligada a la actividad económica. Creo que toda gran orquesta tiene en su sonido mucho de lo que representa, siempre hablando, claro está, de detalles muy sutiles, casi imperceptibles, de tal manera sensibles que difícilmente alguien lo pueda percibir cuando escucha una de estas orquestas por primera vez. Son ingredientes que están en el espíritu de la orquesta.


Grandes planes para Montreal



- _Luego de la fuerte impronta de la dirección anterior (25 años - de 1977 a 2002 -, bajo la dirección de Charles Dutoit): ¿cuál diría que fue su principal objetivo en el plan de trabajo que diseñó para la orquesta de Montreal a partir de 2007 y qué logró cambiar en su gestión desde entonces hasta la fecha?_
- Cuando llegué a Montreal - luego de analizar todas estas cuestiones esencialmente culturales sobre las cuales venimos hablando respecto de la formación del sonido -, lo más importante para mí fue advertir la falta de una adecuada sala de conciertos sinfónicos. Al comienzo tocábamos en un auditorio, una especie de sala multiuso que albergaba todo tipo de eventos. La orquesta tocó allí por décadas y sirvió por un tiempo, pero no era el ámbito ideal.

- _¿De qué manera influía acústicamente?_
- La acústica estaba muy comprometida. La capacidad era excesivamente grande y por eso el contacto del público con la orquesta era muy lejano; las últimas filas quedaban demasiado lejos y el sonido no llegaba de manera eficaz en esas distancias. La orquesta debía tocar muy por encima de lo habitual, de una manera exagerada, dañando seriamente el sonido natural y la propia sensibilidad de la orquesta. Por ejemplo: para tocar Haydn y Mozart necesitábamos mucho complemento, hasta 14 primeros violines, porque de lo contrario, el sistema de climatización era tan ruidoso que tapaba el sonido de la orquesta y literalmente no se la escuchaba. Mozart y Haydn se tocaban de un modo completamente artificial. Bach, era directamente imposible. De manera que uno de mis principales proyectos fue, precisamente, el de construir una sala sinfónica propia [que fue inaugurada en septiembre de 2011]. Empecé por ese objetivo y el hecho de haberlo conseguido implicó no sólo el logro de una mayor identidad sonora para la orquesta, que ahora se ve mejor reflejada y realzada, sino también un beneficio para nuestro público que puede escucharla como nunca antes lo hizo.

- _Estando a cargo de instituciones de primer orden internacional, con tantos compromisos y exposición pública ¿Cuándo encuentra el tiempo para la reflexión que exige la música?_
- Es algo difícil… ¡Muy difícil! He cambiado mi modo de vida en función de esa necesidad. Trato de no viajar tanto, prefiero concentrarme en las instituciones que conduzco y me dedico a preparar sólo esos organismos, evitando hacer conciertos como invitado que consumen demasiado tiempo y energía. Lo importante para mí es seguir siempre el camino de la investigación. Hay que saber tomarse el tiempo para profundizar en las cosas. Hay que hacerse del tiempo para estudiar y buscar aquello que implique una suerte de provocación sobre el repertorio más frecuentado. En el arte no hay una perspectiva única, sino numerosas perspectivas y yo, como director, debo tomarme el tiempo para encontrarlas. De lo contrario, como artista, pierdo la oportunidad de enriquecerme.


Kent Nagano

Formado en Estados Unidos, Kent Nagano comenzó su carrera profesional como asistente de Seiji Ozawa. Es uno de los más destacados directores de ópera y repertorio sinfónico de la actualidad. Se desempeña como director musical de la Bayerische Staatsoper (Alemania) y de la Orchestre Symphonique de Montreal (Canadá). También es primer director invitado y asesor artístico de la Sinfónica de Goteborg (Suecia). A partir de 2015 será director musical de la Ópera de Hamburgo. Anteriormente fue director de la Orquesta Hallé de Inglaterra y de la Deutsche Sinfonieorchester de Berlín; director de la Ópera de Lyon, más tarde de París y Los Angeles, entre otros relevantes cargos que asumió con notables rendimientos.
Con la Orchestre symphonique de Montreal emprendió giras por Canadá, Europa, Japón y Corea del Sur; inauguró una nueva sala de conciertos y registró varios álbumes con selecciones de obras de Beethoven (sinfonías, conciertos y otras piezas) para el sello Sony.


Orquesta Sinfónica de Montreal

Director: Kent Nagano
Solistas: Serhiy Salov (violín), Andrew Wan (piano).
Teatro Colón, lunes 29 y martes 30 de abril a las 20.30.
Mozarteum Argentino
www.mozarteumargentino.org

Obras de Wagner, Liszt, Brahms, Berlioz, Ravel, Stravinsky y Rimsky-Korsakoff.