La voz y la belleza
Una de las máximas divas de nuestra era regresa al Teatro Colón desde su única presentación en 1991 cuando fue la Condesa en _Le nozze di Figaro_. Renée Fleming cantará nuevamente para el público porteño y ofrecerá un repertorio de canciones de cámara y arias de ópera en diversos idiomas como parte del itinerario de su gira latinoamericana.

Conocida como una de las más exitosas y versátiles sopranos de su generación, Renée Fleming es el ícono de la diva contemporánea, la imagen renovada del glamour en la ópera. Las exquisitas cualidades de su voz sumadas al dominio de una técnica vocal considerada modelo de perfección en todo el mundo, hacen de su canto un arte de palabras mayores. Su atractiva e impecable imagen, por otra parte, lejos de envolver la personalidad de una estrella inaccesible, es la clara apariencia de una persona franca y espontánea, de un ser agradable que asume su lugar en el mundo de la música con humildad y disciplina, con una naturalidad que sorprende a colegas y amantes del género. Los que la conocen de manera directa, afirman que Renée Fleming es dueña de una personalidad encantadora, una artista en la que todo fluye serena y generosamente, una cantante única que transmite en todo momento la impresión de que en ella, aún cuando enfrenta riesgos delicados o cuando su expresión alcanza los máximos puntos de intensidad, nada resulta angustioso ni atormentado. Es precisamente el formato del recital con piano la instancia donde despliega más cabalmente todas esas bondades que la caracterizan. Sin los vestuarios y maquillajes de la ópera, en la intimidad del escenario y en contacto directo con el público, es donde mejor se expanden las amplias facetas y _nuances_ de su talento artístico, su condición de cantante dúctil y completa, y también, como parte del espectáculo, la magnífica gracia de su rostro y su figura.
Renée Fleming –la bella y celebrada soprano lírica norteamericana, nacida en Pensilvania y criada en New York, de quien Sir Georg Solti dijo alguna vez algo así como “después de Renata Tebaldi, nunca he oído una voz de tal calidad”– llega por segunda vez a Buenos Aires, tras algo más de veinte años de su debut en el Teatro Colón cuando, a último momento, se sumó para interpretar el rol de la Condesa en _Le nozze di Figaro_ (ocupó el lugar de Carol Vaness, en una recordada puesta bajo la dirección de Sergio Renán). Por aquel entonces, en el año 1991, Fleming era todavía una ignota y joven promesa de la lírica al más alto nivel. En esta nueva oportunidad, regresa siendo la gran artista, consagrada y premiada en el mundo entero. Acompañada por el pianista Gerald Martin Moore, ofrecerá un recital en el Teatro Colón el próximo 10 de noviembre (como parte de una ambiciosa gira latinoamericana de recitales con piano y conciertos con orquesta, que comprende presentaciones en Buenos Aires, Rio de Janeriro, San Pablo, Santiago de Chile, Quito y Bogotá entre otros destinos). El recital de Fleming se presenta como broche de oro de un Abono Bicentenario que, dicho sea de paso, deja en el haber del Colón unas cuantas noches inolvidables (el histórico debut de Arcadi Volodos, el regreso de Maxim Vengerov, el reencuentro con András Schiff y con el fenómeno de Lang Lang), un abono que, sin lugar a dudas, quedará grabado en la memoria de los melómanos porteños entre los mejores recuerdos de esta temporada.

La voz y la belleza

Hija de maestros de música y canto, Renée Fleming nació en Indiana en el año 1959. Se formó musicalmente en la prestigiosa academia neoyorquina de la Julliard School y se graduó en la Universidad de New York y en la Eastman School of music, completando su formación en Alemania. A partir de su resonante debut en el Met en 1991 (el mismo año en que debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires como Condesa en _Le nozze di Figaro_), comenzó a ser convocada para cantar en las más famosas casas líricas: en Londres, Milán, Viena, París y Zurich, y en los grandes festivales como Salzburgo, Baden Baden y Glyndenbourne. De vasto repertorio (aunque asociada particularmente a la obra de Mozart, Händel, Strauss y a la música en francés) y de bella presencia y gran ductilidad para adaptarse a los distintos formatos (igualmente exitosa en la ópera, como en los conciertos o los recitales), ha desarrollado una de las carreras más impactantes y populares de la actualidad. Sus inicios en la música popular (el jazz y el musical) le aportaron una perspectiva diferente y una apertura decisiva a su trayectoria profesional, verdaderamente valiosa para la industria discográfica. De su prolífica discografía valen mencionarse: la ópera Manon de Massenet que grabó junto al tenor argentino Marcelo Álvarez, bajo la dirección de López Cobos; el _Don Giovanni_ dirigido por Solti, con Bryn Terfel; _Alcina_ de Händel con la batuta de Christie, interpretada junto a Susan Graham y Natalie Dessay; y la _Arabella_ de Strauss con Welser-Möst, entre numerosos títulos.

Entre bambalinas

En un libro donde la propia Fleming condensa partes de su biografía con secretos del canto y atractivas anécdotas, plagadas todas ellas de celebridades musicales, la soprano retrata con extraordinaria frescura e inmediatez el detrás de escena del universo lírico, ese lugar tan especial que describe como un puente entre la vida interior y la exterior, una bisagra que vive como propia tanto en la compleja estructura de un gran teatro, como en la maquinaria del negocio discográfico. La relación -cuenta Fleming- entre lo que se vive detrás del telón y la última butaca de la platea, es algo similar a lo que sucede en los restaurantes más elegantes. La diferencia entre una cocina extremadamente organizada y el sereno salón donde los comensales disfrutan de una sofisticada cena; similar a la diferencia entre el _backstage_ de un espectáculo lírico –donde las cientos de personas que participan de la producción cumplen una función irremplazable–, y el auditorio -donde el público se congrega a disfrutar de la música, lejos del hormigueo de actividades que se suceden detrás de la representación-. Esos dos escenarios, tan contrapuestos y complementarios a la vez, tienen un punto de contacto fundamental: todos están allí por esa misma ópera. Lo que resulta maravilloso de esas experiencias que relata Fleming, es la perspectiva con que ella misma articula su propio rol dentro de la enorme y compleja organización, donde la cantante se ve apenas como la pieza visible, la punta de un iceberg que asoma a la superficie gracias al trabajo de cientos de colaboradores imprescindibles para lograr el éxito de una representación de ópera. Fleming describe el proceso de compenetración con su personaje, el recorrido interior y exterior desde que sale de su casa y arriba al teatro (describiendo vívidamente el Met como en un cinematográfico plano secuencia, del que conoce hasta el más mínimo de los detalles).
El encuentro con sus asistentes, con el vestuario y el maquillaje, el trabajo paralelo para ir calentando su voz y entrando en la psicología de su inminente actuación, todo ese extraordinario y misterioso proceso en el que la cantante se sumerge en las entrañas de la producción para transformarse en ese personaje que vuelve a revivir y a emocionar, una y otra vez, arriba del escenario. El fascinante camino recorrido hasta escuchar una voz en altoparlante que llama: “Señora Fleming, su turno a escena”.


Renée Fleming (soprano)

Gerald Martin Moore (piano)

Teatro Colón, 10 de noviembre a las 20.30
Abono Bicentenario
www.teatrocolon.org.ar

*Primera Parte*
*Claude Debussy*
_AriettesOubliées:_
_Green_
_Il pleure dans mon coeur_
_Chevaux des bois_

*Joseph Canteloube*
_Baïlèro_
_Malur ousqu'ouno fenno_
_La delaïssado_

*Erich Wolfgang Korngold - Johann Strauss II*
_Frag mich oft_ (_Walzer aus Wien_)
*Erich Wolfgang Korngold*
Canción de Marietta (_Die tote Stadt_)

*Segunda Parte*
*Richard Strauss*
_Ständchen_
_Morgen_
_Zueignung_

*Giuseppe Verdi*
Escena, canción y plegaria de Desdemona (_Otello_)

*Ruggero Leoncavallo*
Dos arias de _La bohème_
_Musette svaria sulla bocca viva_
_Mimì Pinson, la biondinetta_

*Francesco Cilea*
_Io son l’umile ancella_ (_Adriana Lecouvreur_)
Conocida como una de las más exitosas y versátiles sopranos de su generación, Renée Fleming es el ícono de la diva contemporánea, la imagen renovada del glamour en la ópera. Las exquisitas cualidades de su voz sumadas al dominio de una técnica vocal considerada modelo de perfección en todo el mundo, hacen de su canto un arte de palabras mayores. Su atractiva e impecable imagen, por otra parte, lejos de envolver la personalidad de una estrella inaccesible, es la clara apariencia de una persona franca y espontánea, de un ser agradable que asume su lugar en el mundo de la música con humildad y disciplina, con una naturalidad que sorprende a colegas y amantes del género. Los que la conocen de manera directa, afirman que Renée Fleming es dueña de una personalidad encantadora, una artista en la que todo fluye serena y generosamente, una cantante única que transmite en todo momento la impresión de que en ella, aún cuando enfrenta riesgos delicados o cuando su expresión alcanza los máximos puntos de intensidad, nada resulta angustioso ni atormentado. Es precisamente el formato del recital con piano la instancia donde despliega más cabalmente todas esas bondades que la caracterizan. Sin los vestuarios y maquillajes de la ópera, en la intimidad del escenario y en contacto directo con el público, es donde mejor se expanden las amplias facetas y _nuances_ de su talento artístico, su condición de cantante dúctil y completa, y también, como parte del espectáculo, la magnífica gracia de su rostro y su figura.
Renée Fleming –la bella y celebrada soprano lírica norteamericana, nacida en Pensilvania y criada en New York, de quien Sir Georg Solti dijo alguna vez algo así como “después de Renata Tebaldi, nunca he oído una voz de tal calidad”– llega por segunda vez a Buenos Aires, tras algo más de veinte años de su debut en el Teatro Colón cuando, a último momento, se sumó para interpretar el rol de la Condesa en _Le nozze di Figaro_ (ocupó el lugar de Carol Vaness, en una recordada puesta bajo la dirección de Sergio Renán). Por aquel entonces, en el año 1991, Fleming era todavía una ignota y joven promesa de la lírica al más alto nivel. En esta nueva oportunidad, regresa siendo la gran artista, consagrada y premiada en el mundo entero. Acompañada por el pianista Gerald Martin Moore, ofrecerá un recital en el Teatro Colón el próximo 10 de noviembre (como parte de una ambiciosa gira latinoamericana de recitales con piano y conciertos con orquesta, que comprende presentaciones en Buenos Aires, Rio de Janeriro, San Pablo, Santiago de Chile, Quito y Bogotá entre otros destinos). El recital de Fleming se presenta como broche de oro de un Abono Bicentenario que, dicho sea de paso, deja en el haber del Colón unas cuantas noches inolvidables (el histórico debut de Arcadi Volodos, el regreso de Maxim Vengerov, el reencuentro con András Schiff y con el fenómeno de Lang Lang), un abono que, sin lugar a dudas, quedará grabado en la memoria de los melómanos porteños entre los mejores recuerdos de esta temporada.

La voz y la belleza

Hija de maestros de música y canto, Renée Fleming nació en Indiana en el año 1959. Se formó musicalmente en la prestigiosa academia neoyorquina de la Julliard School y se graduó en la Universidad de New York y en la Eastman School of music, completando su formación en Alemania. A partir de su resonante debut en el Met en 1991 (el mismo año en que debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires como Condesa en _Le nozze di Figaro_), comenzó a ser convocada para cantar en las más famosas casas líricas: en Londres, Milán, Viena, París y Zurich, y en los grandes festivales como Salzburgo, Baden Baden y Glyndenbourne. De vasto repertorio (aunque asociada particularmente a la obra de Mozart, Händel, Strauss y a la música en francés) y de bella presencia y gran ductilidad para adaptarse a los distintos formatos (igualmente exitosa en la ópera, como en los conciertos o los recitales), ha desarrollado una de las carreras más impactantes y populares de la actualidad. Sus inicios en la música popular (el jazz y el musical) le aportaron una perspectiva diferente y una apertura decisiva a su trayectoria profesional, verdaderamente valiosa para la industria discográfica. De su prolífica discografía valen mencionarse: la ópera Manon de Massenet que grabó junto al tenor argentino Marcelo Álvarez, bajo la dirección de López Cobos; el _Don Giovanni_ dirigido por Solti, con Bryn Terfel; _Alcina_ de Händel con la batuta de Christie, interpretada junto a Susan Graham y Natalie Dessay; y la _Arabella_ de Strauss con Welser-Möst, entre numerosos títulos.

Entre bambalinas

En un libro donde la propia Fleming condensa partes de su biografía con secretos del canto y atractivas anécdotas, plagadas todas ellas de celebridades musicales, la soprano retrata con extraordinaria frescura e inmediatez el detrás de escena del universo lírico, ese lugar tan especial que describe como un puente entre la vida interior y la exterior, una bisagra que vive como propia tanto en la compleja estructura de un gran teatro, como en la maquinaria del negocio discográfico. La relación -cuenta Fleming- entre lo que se vive detrás del telón y la última butaca de la platea, es algo similar a lo que sucede en los restaurantes más elegantes. La diferencia entre una cocina extremadamente organizada y el sereno salón donde los comensales disfrutan de una sofisticada cena; similar a la diferencia entre el _backstage_ de un espectáculo lírico –donde las cientos de personas que participan de la producción cumplen una función irremplazable–, y el auditorio -donde el público se congrega a disfrutar de la música, lejos del hormigueo de actividades que se suceden detrás de la representación-. Esos dos escenarios, tan contrapuestos y complementarios a la vez, tienen un punto de contacto fundamental: todos están allí por esa misma ópera. Lo que resulta maravilloso de esas experiencias que relata Fleming, es la perspectiva con que ella misma articula su propio rol dentro de la enorme y compleja organización, donde la cantante se ve apenas como la pieza visible, la punta de un iceberg que asoma a la superficie gracias al trabajo de cientos de colaboradores imprescindibles para lograr el éxito de una representación de ópera. Fleming describe el proceso de compenetración con su personaje, el recorrido interior y exterior desde que sale de su casa y arriba al teatro (describiendo vívidamente el Met como en un cinematográfico plano secuencia, del que conoce hasta el más mínimo de los detalles).
El encuentro con sus asistentes, con el vestuario y el maquillaje, el trabajo paralelo para ir calentando su voz y entrando en la psicología de su inminente actuación, todo ese extraordinario y misterioso proceso en el que la cantante se sumerge en las entrañas de la producción para transformarse en ese personaje que vuelve a revivir y a emocionar, una y otra vez, arriba del escenario. El fascinante camino recorrido hasta escuchar una voz en altoparlante que llama: “Señora Fleming, su turno a escena”.

Renée Fleming (soprano)

Gerald Martin Moore (piano)

Teatro Colón, 10 de noviembre a las 20.30
Abono Bicentenario
www.teatrocolon.org.ar

*Primera Parte*
*Claude Debussy*
_AriettesOubliées:_
_Green_
_Il pleure dans mon coeur_
_Chevaux des bois_

*Joseph Canteloube*
_Baïlèro_
_Malur ousqu'ouno fenno_
_La delaïssado_

*Erich Wolfgang Korngold - Johann Strauss II*
_Frag mich oft_ (_Walzer aus Wien_)
*Erich Wolfgang Korngold*
Canción de Marietta (_Die tote Stadt_)

*Segunda Parte*
*Richard Strauss*
_Ständchen_
_Morgen_
_Zueignung_

*Giuseppe Verdi*
Escena, canción y plegaria de Desdemona (_Otello_)

*Ruggero Leoncavallo*
Dos arias de _La bohème_
_Musette svaria sulla bocca viva_
_Mimì Pinson, la biondinetta_

*Francesco Cilea*
_Io son l’umile ancella_ (_Adriana Lecouvreur_)