"Lo importante son los 60 años del Mozarteum"

La tenacidad y la perseverancia para dar continuidad y jerarquía al Mozarteum Argentino hicieron de Jeannette Arata de Erize una de las figuras culturales más representativas del país. Esta nota resume lasseis décadas detrayectoria de la institución a través de la palabra de su presidenta.


Los 90 años que Jeannette Arata de Erize cumplirá por estos días, comprenden los 60 de una institución señera. Transcurrieron plenos de iniciativas y logros, que impresionan especialmente en un país de vaivenes y retrocesos como el nuestro. El Mozarteum atravesó momentos dramáticos de nuestra historia sin dejar de ofrecer acontecimientos artísticos de carácter excepcional, confirmándonos que la adversidad puede ser un acicate para renovar el potencial, cargar los hechos de especial significación y elevar el nivel de los resultados en los senderos del arte. Al forjar valores, dejó a un lado prejuicios musicales y supo ofrecer variedad de géneros y repertorios, siempre con el sello de la calidad. Se animó a la danza y a las propuestas coreográficas de vanguardia (Winnipeg Ballet, The Dance of Harlem, Nederlands Dans Theater, Ballet de Tokio) pero también se mantuvo fiel a sus amigos y sumó varias presentaciones de aquellos artistas con los que experimentó afinidades especiales a lo largo de los años. I Musici se contó entre las agrupaciones más invitadas, junto con la siempre esperada presencia de nuestro compatriota Daniel Barenboim, que batió el record de 18 bises en uno de los conciertos en celebración de sus 50 años de carrera.


VISITAS, APORTES, RECONOCIMIENTOS

El Mozarteum invitó a eminentes creadores musicales del siglo XX: Olivier Messiaen, Igor Stravinsky, Pierre Boulez y Krzysztof Penderecki. Pero también se encargó de conmover a los amantes del jazz con las presentaciones de Duke Ellington y su orquesta en el Gran Rex, o de Ella Fitzgerald. Trajo al país a las grandes orquestas del mundo y a los principales directores: Kurt Masur, Lorin Maazel, Zubin Mehta, Riccardo Muti o Daniel Barenboim; a cantantes como Hans Hotter, Régine Crespin, Birgit Nilsson, Victoria de los Ángeles o Jessye Norman; los instrumentistas Pablo Casals o Mstislav Rostropovich; ídolos del ballet como Rudolf Nuereyev, Margot Fonteyn o Jorge Donn; agrupaciones de cámara como I Solisti Veneti o I Musici. Nombres que se consignan a sabiendas de la injusticia con otros tantos imposibles de destacar en el espacio de estas líneas.
Por todo esto es difícil hablar de la magnitud del aporte de una misión cultural como la del Mozarteum. Para ir a lo más esencial habría que empezar por preguntarse qué significa la música para las personas que van a escucharla y qué significa para ellas el contacto con los artistas. En ese sentido, con visión extraordinaria y conducción certera Jeannette Arata de Erize se propuso hacer llegar la música a nuevos públicos creando los Conciertos del Mediodía en 1959. Valiosos por su importante significado social, fueron pensados para aquellos que, por razones económicas o de tiempo, no están en condiciones de asistir a los ciclos convencionales. Organizó además el abono de Música para la Juventud y creó las Filiales del Interior para dar oportunidades a públicos de zonas más distantes. Y no nos olvidemos de los conciertos multitudinarios que, en Buenos Aires, no fueron patrimonio del rock sino de la música clásica, y que también llegaron de la mano del Mozarteum. Estos eventos se realizaron bajo la guía de las notables batutas de Zubin Mehta, al frente de la Filarmónica de New York (foto de tapa, 1987) y de Lorin Maazel con la Orquesta Nacional de Francia (1988). Se presentaron en escenarios montados especialmente en la intersección de las avenidas 9 de Julio y del Libertador, cuando la fisonomía del lugar era muy distinta a como se muestra hoy.
En mérito a su labor, Jeannette Arata de Erize recibió numerosos reconocimientos. Es Académica de Bellas Artes, condecorada por los gobiernos de Italia, Chile, Brasil, Francia, Austria, Alemania, Portugal, Ecuador y Rusia. Fue premiada por la OEA, el CARI y el Rotary Club International. Sin embargo, atesora entre sus mejores recuerdos el ramo de cincuenta rosas que le entregó Rostropovich en el Colón, al término de su concierto en la temporada del cincuentenario.
Esta tenaz organizadora, siempre supo plasmar sus ideas de manera brillante y con buenos resultados, comprometiendo los apoyos económicos necesarios y rodeándose de un equipo de trabajo que incluye la notable dirección ejecutiva de Gisela Timmermann, gestora eficiente e incansable que desde hace 40 años comparte responsabilidades decisivas.


LA HISTORIA POR SU ARTÍFICE

En su departamento de la Calle Rodríguez Peña, ubicado en el mismo edificio donde funciona la oficina de la entidad que preside, y donde recibió como si fueran de la familia a tantos artistas a lo largo de los años, la Sra. de Erize, nos recibe y comienza a hablar sobre los primeros pasos de la institución: “Cuando me propusieron ser presidenta del Mozarteum estaba desconcertada. Éramos un grupo formado por distinguidos profesores y unas cuantas señoras, que celebrábamos pequeñas reuniones musicales. La institución se había creado en 1952 y en 1956 me ofrecieron la presidencia. Al principio me resistí pero, finalmente, mi marido y mi madre me convencieron: ‘Aceptá Jeannette, de todos modos será una cosa pequeña, fácil…’. Le ofrecí a Beatriz (Santos Muñoz) si quería ayudarme -hablaba perfectamente varios idiomas- y las dos, muy entusiastas, nos pusimos a trabajar”.
G. N.: -Desde aquellos primeros conciertos en los palacios y museos de Buenos Aires ha transcurrido mucho tiempo. ¿Cómo se construyó un proyecto ambicioso como el del Mozarteum?
J.A.E.:-Se me ocurrió organizar conciertos en casas particulares, en lugares pequeños, hasta que un día nos hicimos amigas del embajador Wolfgang Höller que estaba entusiasmado con esta idea. Nos pareció que había que dar algo distinto. Yo recordaba que con mi marido durante un viaje por Europa, presenciamos conciertos que se hacían en castillos, y pensé en tratar de hacerlos aquí, en algún museo… Primero nos atrevimos a hablar con Luis Aquino, el director del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco -que había sido la casa de los Noel- quien aceptó y allí organizamos unas hermosas veladas. Era un lugar ideal, con su ambiente sereno y reflexivo. Pasaron algunos años y ya teníamos un pequeño público muy entusiasta y como yo conocía a la Sra. de Errázuriz, pensé en continuar en lo que hoy es el Museo de Arte Decorativo. Como en aquel entonces estaba cerrado, lo abrieron y nos dieron permiso para hacer el primer concierto, no en la sala principal sino en una lateral. Se presentó una orquesta de Suiza y fue un paso adelante. Hubo entusiasmo, empezaron a comprarnos abonos y a partir de allí pasamos al enorme y maravilloso salón principal del museo, con su acústica estupenda.
G.N.: -La entidad siempre puso sus miras en el crecimiento. Participó de las primeras transmisiones de TV, en la radio tuvo su propio programa…
J.A.E.:- Pensamos que la manera de dar mayor difusión a la labor de los artistas era a través de la televisión. En ese momento estaba el canal 7, dirigido por personas muy interesadas en lo que hacíamos y que aceptaron hacer una prueba. Les gustaba dar a cada concierto un carácter muy especial. A los primeros los hicimos en un estudio pero luego tuvimos ideas más avanzadas: empezamos a buscar casas particulares de Buenos Aires y conseguimos algunas residencias hermosísimas, amobladas y decoradas con objetos muy valiosos traídos de Europa. Los dueños de casa temblaban por temor a algún destrozo… Hicimos transmisiones con grandes artistas que tomaban eso como “una cosa divertida que se les ocurrió a estas chicas”. Antes de comenzar las actuaciones, las cámaras mostraban la arquitectura de esos palacios además de las colecciones de arte y la decoración. Beatriz y yo escribíamos los guiones de esos programas, en los que contábamos la historia de esos edificios, los detalles de su construcción y pasábamos revista a las colecciones con la intención de mostrar esos tesoros de la Argentina. Recuerdo que teníamos un presentador que era un encanto, un hombre muy distinguido y muy serio que se llamaba Edmundo Sanders. Luego comenzamos las audiciones por radio, en las que participó el prestigioso musicólogo Ernesto Epstein.
G.N.: Sin duda, un paso decisivo en su historia fue comenzar a traer orquestas internacionales…
J. A. E.:- Recibíuna condecoración del gobierno de Austria y me invitarona la inauguración de la nueva sala del Festival de Salzburgo. Yo nunca había viajado sola, pero decidí ir ¡y fue maravilloso! Asistí a una función de El caballero de la rosa dirigida por Herbert von Karajan. Imagínese qué maravilla, un ensueño. Luego, en esos festejos conocí a las autoridades del Mozarteum de Salzburgo, la entidad madrina, a quienes les pareció divertido que una persona que viniera de tan lejos se ocupara del Mozarteum. Me invitaron a un castillo donde organizaron una gran fiesta en honor de la apertura, yo estaba impresionadísima y aceptaba todo. Me presentaron a Karajan, -él hablaba francés, lo que me facilitó muchísimo las cosas- y me sentaron a su lado. Me preguntó “¿Cómo es eso?” Él tenía malos recuerdos porque siendo joven, vino a Buenos Aires y algo no había marchado bien. “A usted le parecerá imposible esta oferta que le hago yo, de venir con la Orquesta Filarmónica de Viena” -le dije, y entonces me miró socarronamente y me respondió “Bueno, si usted me invita con la orquesta, con los cantantes, con el coro y los decorados, no tiene más que tocar un timbre y yo voy”. Mi respuesta fue“Pero verdaderamente, maestro, yo creí que era mucho más difícil que eso…” Y allí nació una cierta simpatía que no me valió de mucho porque hubo problemas en Austria y no pudieron venir. La orquesta llegó finalmente en 1965, pero con Karl Böhm. El trámite fue muy complicado, hasta que logró concretarse. Contratar esta orquesta fue un triunfo para el Mozarteum. Podría decirse que a partir de la visita de la Filarmónica de Viena alcanzamos la mayoría de edad. Como siempre nos ocupábamos tan intensamente, las orquestas se quedaban muy satisfechas. Ganamos experiencia y conseguimos que nos visitaran otras agrupaciones, que hoy ascienden a una infinidad. El hecho de que cumpliéramos exactamente con todo lo acordado hizo que vinieran muchas, siempre alentadas también por los buenos comentarios de otras.
GN: -¿Cómo nacieron los Conciertos del Mediodía?
J. A.E.:- Después de la guerra, en Europa se hacían conciertos donde se podía. Nos preguntamos por qué no hacer lo mismo en Buenos Aires. La idea tuvo una bendición, porque una noche me invitaron a una comida y me senté junto a uno de los directores de la Standard Oil. Se interesó en apoyar la organización de conciertos en diferentes teatros de la zona céntrica, al mediodía y con entrada libre y gratuita, cosa que no existía por aquella época. Desde los comienzos vino mucha gente.
G.N.: - El Mozarteum es la única entidadprivadaque tiene filiales en el interior. ¿Cómo se maneja esa relación?
J.A.E.:- Con mi marido nos gustaba viajar por el país y mientras estábamos en Salta, en un hotel, unas personas elogiaron nuestra labor. Yo les dije “¿porqué no hacen esto mismo aquí?”. Se comenzó allí con una comisión de personas y luego se trasladó el esquema a otras ciudades. Las filiales no funcionan con personal rentado, sino gracias a personas _ad honorem_ que donan su tiempo para organizar las actividades. Así, lo del interior se fue transformando en algo enorme.
G.N.:- ¿Cuáles considera que fueron las apuestas más altas, o las mayores audacias?
J.A.E.:- Las cosas se producen y hay que dejarse llevar. No puedo dejar de decir que gracias a la eficiencia y capacidad de Gisela Timmermann, ese concierto de Zubin Mehta en la 9 de Julio, que contó con un gran patrocinio, reunió a 120.000 personas. Esto no tuvo precedente.
G.N.: - ¿Qué artistas la impactaron más a lo largo de estos años, por sus valores artísticos y personales?
J.A.E.:- ¿Cómo puedo elegir uno, si con cada uno que venía yo quedaba deslumbrada? Fournier, Rostropovich… Realmente eran maravillosos y además muy humanos, se acercaban a nosotros en esta casa con una relación amistosa, se quedaban más días una vez finalizadas las presentaciones. Todos nos dieron lo mejor de sí mismos. Me permito nombrar a alguien que además es argentino, Daniel Barenboim. Él hizo una mistad profunda con Gisela y conmigo, también con mi familia. Le encanta venir a la Argentina, tomar contacto con su público y sus amigos. Este año se quedó al frente de la Scala de Milán, sin olvidar los demás compromisos inmensos que tiene. Lamentablemente no puede estar en nuestra temporada.
G. N.:- Las becas son un programa importante de las actividades del Mozarteum…
J. A. E.: - Es que tuvimos la suerte de contar con gente muy generosa como los Gruneisen, con los Rocca, amigos fieles sucedidos por sus hijos, que continúan con el compromiso de los padres. Chicos de diversas partes del interior han sido nuestros becarios, es algo maravilloso, muchos de ellos han desarrollado grandes carreras: un ejemplo es el de Nelson Goerner. Desde hace tres años contamos con el beneficio de la Ley del Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, y ya tenemos presentado por tercer año un proyecto que consta de un programa de becas de tres tipos: becarios del interior en Buenos Aires, becarios de Buenos Aires en su ciudad y becarios de Buenos aires en el exterior. Se acaban de conocer los resultados de la segunda edición y el nivel es tan interesante, que para el futuro planeamos conceder más becas.
G.N.: -¿Qué piensa acerca del futuro del Mozarteum?
J.A.E.:-Actualmente hay un equipo de trabajo formidable que nos garantiza la calidad de nuestra labor. No hay que pensar que yo soy el Mozarteum ni hablar de mí… Debemos sostener e impulsar la continuidad, que es uno de los grandes valores de lo que hacemos. Hay que dejar de pensar en el pasado y mirar nuestro presente, pues sobre él construimos el porvenir. Lo importante son los 60 años del Mozarteum.


“La Temporada Internacional es una de las características del Mozarteum”

A nivel local, varias veces escuchamos la opinión que asevera que el Mozarteum tiene una línea internacionalista, que excluye a los intérpretes argentinos. Más allá de la orientación de los dos ciclos principales, dicha sentencia choca con innegables aspectos de la realidad: las becas son una clara prueba de la apuesta de la institución por nuestros talentos, y los ciclos de Conciertos del Mediodía y de las filiales del interior convocan en sus programaciones a valiosos y renombrados músicos argentinos en forma regular. Al respecto, nos dice Gisela Timmermann:
“Siempre me ha intrigado ese comentario, no lo entiendo… En cada gran ciudad del mundo siempre hubo una temporada internacional, y esa es una de las características del Mozarteum. No quiere decir que no consideremos los méritos de nuestros artistas. Pasa en todos lados: en París y en Viena, en Washington y en New York. Es el deseo del público admirar a los grandes intérpretes del mundo. Además, ese contacto enriquece a la ciudad y al público, a los artistas locales y sobre todo a los jóvenes. Nuestros artistas están invitados a los Conciertos del Mediodía, y todo Buenos Aires ofrece un panorama y una actividad musical como no ocurre en otros países de America latina. Así que no es que no haya lugares para expresarse. Y después se produce el movimiento: los argentinos que se fueron regresan y pasan a formar parte de nuestras temporadas…”


HABLAN LAS CIFRAS

TEMPORADA DE CONCIERTOS
Es la actividad central de Mozarteum Argentino. La temporada anual de conciertos, constituida por dos ciclos de abono, tiene su sede en el Teatro Colón. Desde que se creó la institución cuenta con un un total de 1.037 funciones, durante las cuales más de 2.000.000 millones de espectadores han disfrutado de una programación del más alto nivel, a cargo de las máximas figuras de la escena internacional.
CONCIERTOS DEL MEDIODÍA
Con 53 años de vigencia, los Conciertos del Mediodía son un clásico de la vida cultural porteña. Desde 1959 y con un total de 909 conciertos en su haber, el Mozarteum Argentino ofrece a toda la comunidad un espacio gratuito de encuentro con la música. Actualmente con sede en el Teatro Gran Rex, este ciclo brinda a un público entusiasta que ya ha superado el número de 1.800.000 personas, la oportunidad de escuchar a excelentes artistas nacionales e internacionales, que simultáneamente constituye un espacio desde el cual se impulsan las carreras de los nuevos talentos argentinos.
CONCIERTOS EN LAS PROVINCIAS
Desde 1978 el Mozarteum Argentino extendió sus actividades hacia diversas provincias argentinas, posibilitando hasta el momento que más de 1.000.000 de residentes en el interior del país disfruten de la música clásica, a través de la realización de 2.144 conciertos. Con una intensa actividad que incluye también la organización de clases magistrales, seminarios y talleres para los estudiantes de música de diferentes lugares del país, las filiales del interior son uno de los grandes orgullos de la Institución.
MÚSICA PARA LA JUVENTUD
Durante los 41 años de existencia de esta rama del Mozarteum Argentino, 21.000 jóvenes  han podido vivenciar la temporada completa de conciertos en el Teatro Colón, gracias a la existencia de un abono accesible al bolsillo de los estudiantes. Integrada en la actualidad por un comprometido público de 800 jóvenes menores de 25 años, Música para la Juventud también organiza charlas y conferencias que tienen como objetivo la formación de un nuevo público.
BECAS
Comprometida con la formación de nuevas generaciones de músicos argentinos, la Institución ha desarrollado diversos sistemas de becas para que las jóvenes promesas puedan perfeccionarse con los más prestigiosos maestros nacionales e internacionales. Es así como sostenidamente, desde la década de 1960, el Mozarteum Argentino ha otorgado un total de 310 becas, muchas de las cuales fueron merecidas por quienes hoy son artistas de trayectoria internacional.
ATELIER EN PARÍS
Con la misión de velar por la promoción de los artistas argentinos en el exterior, el Mozarteum Argentino cuenta desde el año 1965 con un Atelier en la Cité Internationale des Arts, en París. Es la única institución de América Latina que posee un espacio en dicho centro de influencia cultural. Utilizado como centro de residencia temporaria por renombrados músicos, literatos y artistas plásticos, el Atelier ha alojado ya a 320 personalidades de la cultura nacional, quienes han encontrado allí la posibilidad de realizar exposiciones, conciertos y seminarios de perfeccionamiento. También han encontrado una vía de acceso para relacionarse con colegas de todo el mundo.
CONCIERTOS EXTRAORDINARIOS
A lo largo de su historia el Mozarteum argentino ha ofrecido, además, 35 Conciertos Extraordinarios, la mayor parte de los cuales, por ser de entrada libre y gratuita, permitieron que una vasta cantidad de personas, que se estima ya en más de 250.000 espectadores, pudieran vivenciar plenamente un encuentro musical con agrupaciones y figuras de jerarquía mundial. Imposible olvidar, por ejemplo, el concierto al aire libre ofrecido por Zubin Mehta al frente de la New York Philharmonic que reunió, en 1987, a un público de 120.000 personas en la Avenida 9 de Julio. Similar hecho se reiteró al siguiente año con la actuación de la Orchestre National de France bajo la dirección de Lorin Maazel. Más de 5.000 personas asistieron a la interpretación de la _Misa Grande_ de Mozart por el Coro Neubeuern y el Bach Collegium de Munich, bajo la batuta de Enochzu Guttenberg en la Basílica de Luján (1985). También fueron numerosos los conciertos ofrecidos en el Luna Park para más de 10.000 espectadores, en los que se presentaron la New York Philharmonic con Zubin Metha en 1982, la Philadelphia Orchestra con Wolfgang Sawallisch en 1994, y la Staatskapelle Berlín bajo la guía de Daniel Barenboim, en 1995 y  2008, por mencionar sólo algunas de estas multitudinarias celebraciones musicales que se constituyeron en rotundos hitos a nivel cultural.


EL EQUIPO DEL MOZARTEUM ARGENTINO

Distingue a la entidad un equipo de trabajo idóneo, responsable de los buenos resultados: Gisela Timmermann (Directora Ejecutiva), Denise Timmermann (producción), Margo Hajduk (Relaciones Institucionales), Sigrid Herschel (Filiales y Atelier), Silvia Llanos (Publicidad), Claudia Guzmán (Prensa y Publicaciones), Nora Carrozzo e Isabel Hernández (Atención a Socios), Horacio Falcinelli (Oficina Contable) y Patricia Cocchia (Asistente).