El postergado debut argentino de dos leyendas de hoy
En su tercera edición el Abono Bicentenario del Teatro Colón presentará por primera vez en Argentina a Angela Gheorghiu y Roberto Alagna. La pareja más célebre -por razones no siempre felices- de la lírica actual quizás de la historia se reúne después de dos años. Con motivo de este debut Cantabile conversó con ambos.

El matrimonio comenzó felizmente y de una manera muy especial, cuando el famoso alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, los casó en el escenario del Met durante una producción de _La bohème_ en 1996. Ambos estaban en un momento importante de sus carreras y el casamiento los convirtió en una pareja de estrellas de la ópera. Al mismo tiempo, en un mundo donde no quedaban muchos divos, rápidamente empezaron a tener fervorosos seguidores en los teatros más relevantes de Europa y Estados Unidos. Y también por algunas actitudes, respuestas y formas de proceder de ambos, han sabido generar con igual eficacia la percepción de que son conflictivos y caprichosos. Distintos directores artísticos, musicales y escénicos han hablado de cuán compleja puede llegar a ser una producción que los incluya. Los ejemplos van desde los permanentes cruces de versiones entre Angela y el director del Met, Joseph Volpe, hasta el famoso abandono de Roberto del escenario de La Scala tras haber sido abucheado al terminar de cantar _Celeste Aida_, y tener que ser reemplazado en plena ejecución de la ópera. Pero las anécdotas variopintas de escándalos y excentricidades no parecen jugar en contra de sus performances, las cuales en la mayoría de los casos son de buen nivel y cuidadas, amén de una nutrida historia discográfica que atestigua algunas interpretaciones excelentes.
La pareja, que originalmente parecía la de un cuento de hadas de la época mediática, atravesó momentos tensos hacia 2009 y finalmente se separó, con cierta conflictividad y declaraciones cruzadas de ambos. Para esa altura ya estaba bastante instaurado el apodo de _Bonnie y Clyde_ con el cual muchos se referían cínicamente a ambos, algo que ellos mismos no desconocen. Al respecto, alguna vez Angela se permitió comentar, irónicamente, que si la ópera con ese título que escribía el compositor americano William Maselli tenía buena música, ella estaría dispuesta a cantarla.
De todas maneras, el año pasado Angela y Roberto volvieron a acercarse y a reconstituir su relación. Por eso el concierto en Buenos Aires tendrá algo de especial, en un momento en el que están comenzando a cantar juntos nuevamente.


Angela Gheorghiu

- Con una carrera profesional sumamente intensa que la llevó a los escenarios más representativos del mundo, ¿le sigue generando expectativas un debut?
-Por mi forma de ser diría que no hay gran diferencia si me presento en una casa de ópera donde me han visto decenas de veces, o si hago un debut como ahora en el Teatro Colón. Mi actitud es la misma tanto en uno como en otro caso: siempre tengo la voluntad de conquistar, de convencer con mi canto. Es por eso que cada vez que me subo al escenario, comienza una nueva experiencia absolutamente original aunque sea la quinta aparición que hago en dos semanas para el mismo rol. Es un nuevo examen, una está otra vez frente a la gente, que siempre quiere que se cante para ellos como si fueran los únicos, que querrían que esa performance fuera especial. Así que al salir a escena hay que estar dispuesta a tener toda la emotividad que se puede dar, toda la entrega de que seamos capaces y brindarnos a ese público como si fuera siempre el único. Y en mi caso no importa en qué lugar del mundo me presento, si conozco gente en la sala, qué rol canto, en qué estilo, en qué idioma, cuán importante podría ser ese evento; yo siempre quiero tener una buena performance y esa es la razón por la cual estoy en un escenario.
- ¿Qué implicancias tiene en su vida haber estado casada con otra estrella de la ópera?
-Nosotros estuvimos casados bastante tiempo y, en todo caso, estas cuestiones tiendo a verlas ya como parte de la historia. Hay parejas de todo tipo que comparten actividades. Nosotros tuvimos la suerte de haber hecho cosas increíbles juntos, hemos alcanzado lo más alto a lo que podíamos aspirar en el mundo de la ópera: cantamos en producciones maravillosas, nos presentamos en grandes conciertos, hicimos muy recordadas grabaciones, filmamos… En todo caso lo bueno es que cuando yo quería grabar algo, si tenía que pensar en quién era el mejor para hacer la mayoría de los roles de tenor, era siempre Roberto. A él lo conocí en la misma época que a Antonio Pappano y me dije que cuando hiciera mi primer CD, tenía que ser con ellos, y así fue.
- Con sus orígenes más líricos, ¿se puede decir que en los últimos tiempos está teniendo un perfil más de _soprano spinto_, por algunos de los roles puccinianos o posteriores que viene cantando?
-No me gustan mucho las categorizaciones, pues la realidad siempre es bastante ecléctica. Yo empecé cantando mucho _La traviata_, que de hecho fue el rol que me hizo conocida, y ahora mi rol del momento es _Adriana Lecouvreur_, pero en el medio he hecho muchas otras cosas, y por supuesto Puccini, que indudablemente me gusta. También mucho repertorio francés: _Faust_, _Carmen_, _Werther_, _Roméo et Julliet_… Los nuevos roles que incorporo los sigo cantando con la misma “pequeña voz” de siempre -_se ríe_-. Por supuesto que algunos demandan otros colores y otra actitud, pero la voz en sí no puede falsearse. Mi Tosca no es para nada _spinta_, es esencialmente _lírica_, lejos de un estereotipo que no coincidiría conmigo. Y en este sentido considero que es original; nunca pretendo repetir fórmulas y en todo lo que canto quiero seguir siendo Angela.


Roberto Alagna

- ¿Qué significa para usted presentarse en un escenario como el Colón por primera vez, ante un público que no lo conoce?
-Cuando en la actualidad debuto en un nuevo lugar, el público ya ha tenido la posibilidad de escucharme en varias grabaciones, ver videos… Y en definitiva cualquiera, en alguna medida, va a ver si en vivo canto en ese mismo nivel. No es una cuestión de rutina, hay que conquistar a la audiencia, demostrar que uno vale y que el nombre que tiene se lo ganó meritoriamente. Con Argentina tenemos una extraña historia de amor no concretado. Hace unos cuantos años yo tenía un contrato para hacer mi debut en el Colón, pero cuando llegó el momento tuve que cancelar porque mi primera mujer se estaba por morir. Luego el maestro Michelangelo (Miguel Ángel) Veltri me llamó para otro compromiso y mientras nos poníamos de acuerdo él también falleció, así que esa segunda chance también quedó trunca. Y siempre he lamentado que no se dieran las condiciones. Inclusive mi abuela era argentina, porteña, y me decía: “-Roberto, tenés que ir a Argentina, no sabés lo linda que es Buenos Aires y lo maravilloso que es el Colón. Allá viven muchos sicilianos y la comunidad italiana es enorme. Te están esperando”. Para mí es bastante especial estar yendo a un país por primera vez, que no conozco, pero del cual sé tanto y por el que se me generó un afecto por referencias de terceros.

- En lo que se refiere al programa del concierto, no tendría una estructura típica como la de otros que han ofrecido ¿es así?
-Efectivamente, con Angela nos planteamos la posibilidad de hacer algo que no repitiera la estructura tan tradicional de hacer arias y duetos, que es lo más visto. Esta vez queremos concentrarnos en dos óperas en concreto, ambas muy famosas y representativas; la primera parte será con _Adriana Lecouvreur_ y la segunda con _Tosca_. Angela es la Adriana de nuestros días, así que creo que por eso es muy emblemático que cantemos este repertorio. Y para mí también es importante, porque no mucho después del concierto del Colón voy a debutar con el rol de Maurizio en Barcelona. Creo que por eso va a ser interesante esta modalidad en la que vamos a cantar la escena final de la ópera de Cilea. Y con respecto a _Tosca_, también una favorita actual de Angela, en el concierto vamos a cantar varias partes, tanto solos como a dúo.
- Y en cuanto a compartir escenario regularmente con su esposa, ¿esto tiene una carga especial para usted?
-Lo que para mí tiene de especial cantar con mi mujer es que uno está como pendiente y deseando que a los dos nos vaya bien, y que de alguna manera, si tenemos una buena performance, es un triunfo como pareja. Igual siempre quiero que le vaya bien a todos mis compañeros de elenco, pero cuando canta otro de alguna forma descanso, no estoy pendiente; pero ese momento en el que canta tu mujer estás como acompañándola, haciendo fuerza para que todo le salga bien. De todas maneras, hay algo de mágico en aquello de estar en escena con alguien tan cercano. No sé si puede llegar a explicarse y tampoco si tiene sentido tratar de explicar lo sutil. Inclusive cuando nos ha tocado cantar sin estar tan bien como pareja, cierto tipo de electricidad, de tensión especial, creo que ha sido muy atractiva. Son todas cosas que el público también percibe, por eso justamente son experiencias que más vale presenciar que contarlas.
- Recientemente ha grabado algunos discos apartados del repertorio lírico, como _Sicilien_ y especialmente _Pasión_, que también incluye algunos tangos de Gardel. ¿Esto representa algún tipo de vuelta a sus orígenes?
-En algún sentido sí, pero al hacer este tipo de repertorio no es que planifico demasiado; sin ir más lejos, _Pasión_ es un disco que grabamos en una semana. Hice una serie de conciertos con este material, tuvo mucho éxito, entonces le dije a mi equipo: ¿por qué no grabamos un álbum? Y la idea les pareció bien y funcionó. Siempre es llamativo un disco con este tipo de música cantado por un tenor, pero mi preocupación, y lo que trabajé mucho antes de hacerlo, fue para lograr una emisión y un fraseo que no fueran los típicos de un cantante lírico, porque si no, con cierta razón la gente acostumbrada a escuchar este tipo de música cree que estamos fuera de estilo. Y cuidado, tampoco se trata de uno intentando demostrarle a los que no escuchan ópera, o no les gusta la emisión del cantante lírico, que también se puede llegar a hacer otra cosa. Fundamentalmente lo hago porque me gusta y porque esta variedad me aporta algo de aire fresco, que de alguna forma me da energía extra para continuar haciendo ópera. Sin lugar a dudas la ópera es mi verdadera “Pasión”, jugando con el título de este disco, pero la disciplina casi religiosa del cantante lírico también tiene sus peligros y puede ser agotadora.



Angela Gheorghiu (soprano)

Roberto Alagna (tenor)

Con la Orquesta Estable del Teatro Colón
Teatro Colón, 11 de abril a las 20.30
(Abono Bicentenario)
www.teatrocolon.org.ar
Primera parte: fragmentos de _Adriana Lecouvreur_ de Francesco Cilea.
Segunda parte: fragmentos de _Tosca_ de Giacomo Puccini.