Gustavo Dudamel: la revelación de la música

Con 30 años recién cumplidos Gustavo Dudamel es considerado una de las batutas sobresalientes del momento. Surgido en el seno de la FESOJIV Fundación del Estado para el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela es su fruto más reconocido. Desde que ganó en Alemania el Premio Mahler al mejor director joven ha sido invitado a dirigir las grandes orquestas del mundo. En 2005 firmó contrato con la Deutsche Grammophon como artista exclusivo y desde la temporada 2009/2010 es director de la Filarmónica de Los Ángeles. Colegas de la talla de Simon Rattle Zubin Mehta Claudio Abbado y Daniel Barenboim elogian su gran talento. Invitado por el Mozarteum nos visitará a fines de junio al frente de la Sinfónica Simón Bolívar.


Gustavo Dudamel nació y se crió en Barquisimeto. Recibió los primeros conocimientos de música de su padre, que entonces era trombonista de la Sinfónica de Lara. Quiso adoptar ese instrumento, pero su pequeño brazo no alcanzaba para el trombón y terminó escogiendo el violín, que se ajustaba más a su talla. En su casa Gustavo dirigía orquestas con un palito frente al tocadiscos, y a los nueve años ya le hacía los arreglos a la orquesta de salsa en la que tocaba su padre. Comenzó sus estudios de composición musical a los 14 y poco después se decidió por la dirección de orquesta. Durante muchos años fue concertino de la Sinfónica Infantil de Venezuela hasta que en 1999, a sus 18 años, fue designado director musical de Orquesta Sinfónica Simón Bolívar.

El sistema de orquestas

Gustavo Dudamel ocupa el vértice de la pirámide del Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela, y es naturalmente el modelo a seguir para miles de niños y jóvenes. No se cansa de repetir que él proviene de ese tejido musical gigantesco, que ha producido Venezuela con sus cientos de orquestas. “La música me salvó. La música me dio un camino… El Sistema es algo que no tiene fronteras… No es un conservatorio tradicional al que asisten solamente los que tienen un talento especial… El Sistema está en las comunidades donde es necesario, donde hay jóvenes necesitados de espacio para poder crear y desarrollar sus talentos y sus pasiones”- le responde efusivo a un periodista de 60 Minutos en uno de los cientos de videos que circulan por lnternet.
El Sistema de Orquestas es un proyecto artístico de educación musical y de rescate social que actualmente integra a unos 300.000 jóvenes. Ya se cumplieron 36 años desde que José Antonio Abreu lo puso en marcha y a fuerza de talento y tesón, convencido de que los resultados se conseguirían en el largo plazo, nunca bajó los brazos. El tiempo le dio la razón: su proyecto es un sólido milagro.
El éxito del “Sistema” es tan contundente, que ha recibido las más altas distinciones internacionales como el Premio Príncipe de Asturias. Hoy tiene en Gustavo Dudamel a un soldado que alza sus banderas y las lleva a flamear por el ancho mundo, consustanciado con la idea de que la música clásica puede cambiar la vida de miles de niños y jóvenes.”Yo he visto como la música puede salvar vidas: en cuanto un joven ingresa en una orquesta sinfónica, entra a una familia y se convierte en una mejor persona; yo soy producto de ese cambio”.

Tocar y luchar

Cuando José Antonio Abreu comenzó a dar los primeros pasos para plasmar su sueño, se dio cuenta de lo difícil que sería contar con el apoyo económico necesario, y que le aguardaba una tarea descomunal. Tocar y luchar era lo que debían hacer para alcanzar la meta, y de allí surge el lema que está escrito en las medallas con forma de violín que completan el uniforme de los jóvenes músicos que integran las orquestas del Sistema. Estas orquestas dan por tierra con el prejuicio afortunadamente cada vez más lejano de que la música clásica es para un selecto grupo social. El desarrollo musical aflora en los barrios, en las comunidades. La música clásica, la música académica -que podría parecer lejana- demuestra su efecto transformador poniéndose a la cabeza del rescate social. Da oportunidades a niños y jóvenes, no solo de tocar un instrumento y de integrar una orquesta donde deben aprender a convivir y a escuchar a los otros, sino también de algo fundamental: desarrollar una sensibilidad que los transforma. No todos esos jóvenes llegan a ser músicos profesionales, pero ese aprendizaje no se disipa: enaltece su espíritu y cambia sus vidas.

Un premio y la celebridad

Desde que Gustavo Dudamel ganó el Primer Premio del Concurso de Jóvenes Directores Gustav Mahler a los 23 años, su fama se extendió universalmente. Uno de los jueces del certamen que era director de la Filarmónica de Los Ángeles quedó tan impresionado y lo promovió con tanto entusiasmo, que desde 2009 Gustavo Dudamel es el sucesor de Esa-Pekka Salonen. Su contrato -que era inicialmente por cinco años- fue extendido a nueve: a las autoridades les llevó muy poco tiempo tomar la decisión de contar con él en la celebración del centenario de la Orquesta en la temporada 2018-19.
Ese galardón que llamó la atención del mundo también le abrió las puertas de las grandes orquestas. Ha dirigido a las Filarmónicas de Israel, Liverpool, Viena, Berlín, Nueva York, Birmingham y Chicago, entre otras. Todas sus presentaciones han dado que hablar por su talento artístico y su enorme carisma. Conducir a la prestigiosa Orquesta Filarmónica de Berlín ante más de veinte mil personas que colmaron el escenario del Waldbühne en la capital alemana, marcó un hito importante en su exitosa carrera. Sus presentaciones en las giras con la Orquesta Simón Bolívar también han despertado ovaciones interminables.
A partir de su debut al frente de la Filarmónica de Los Ángeles en el Hollywood Bowl, la Dudamelmanía se extendió a otros ámbitos: su popularidad encuentra al joven director hasta en la salchicha "Conductor de la Filarmónica de Los Angeles Gustavo Dudamel", que se vende en California en la cadena Pink’s. Pero Gustavo está muy lejos de este efecto chatarra. Su éxito es fruto del esfuerzo y el trabajo, del amor y la pasión por la música. Por eso conquista el corazón del público y también el de sus colegas. Daniel Baremboim, uno de sus mentores, ha dicho de él: “Sabe lo que está haciendo. Sabe lo que quiere y sabe cómo obtenerlo. ¿Qué más puedo decir? Espero que América no lo esté malcriando.”

Con la Simón Bolívar

Gustavo Dudamel se presenta en Buenos Aires al frente de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar integrada por sus jóvenes compatriotas, los músicos más destacados surgidos del Sistema. La orquesta dirigida por Dudamel y otras prestigiosas batutas como la de Eduardo Mata y Claudio Abbado, ha recibido el aplauso del público en sus giras internacionales por Europa, Asia y América. Su variado repertorio incluye obras latinoamericanas que han ganado popularidad y reconocimiento gracias a sus interpretaciones y grabaciones en los tres álbumes editados por la Deustche Grammophon. El programa para el Mozarteum incluye dos obras orquestales latinoamericanas de magnitud: la _Sinfonía India_ del mexicano Carlos Chávez y la suite sinfónica _Santa Cruz de Pacairigua_ del compositor venezolano Evencio Castellanos. En el año Mahler no podía estar ausente la _Canción de la Noche,_ una de las más populares Sinfonías del compositor.
Con sus cabellos ensortijados y su amplia sonrisa, el 26 y 27 de junio Gustavo Dudamel alzará su batuta en el podio del Teatro Colón. Con su carisma, y un poder de comunicación que tienen muy pocos iluminará hasta el último rincón de la sala. Él y su orquesta conquistarán una vez más el corazón del público mientras rinden homenaje a la música misma por haber sido capaz de cambiar sus vidas.

*Orquesta Simón Bolívar de Venezuela*

*Director: Gustavo Dudamel*
Mozarteum Argentino
www.mozarteumargentino.org
E-mail: info@mozarteumargentino.org

Domingo 26 de junio a las 17.00 
Gustav Mahler, Sinfonía nº 7 en Mi menor

Lunes 27 de junio, a las 20.30 
Maurice Ravel, Daphnis et Chloé, suite nº 2 (1913)
Evencio Castellanos, Santa Cruz de Pacairigua, suite sinfónica (1954) 
Carlos Chávez, Sinfonía india (1935-36)
Igor Stravinsky, l´oiseau de feu (versión de 1919)