Lavandera, aquí y en el mundo
Como todo gran artista Horacio Lavandera amplía sus horizontes. En esta entrevista repasa sus inicios y los pasos fundamentales de su carrera habla de sus nuevos desafíos opina sobre la cultura en nuestro país y anticipa sus próximas presentaciones en Buenos Aires.

No siempre la labor de un intérprete es tocar, guardar su instrumento (o cerrarle la tapa) e irse a su casa. Existen músicos temperamentales e inquietos que saben exteriorizar aquello que piensan y que les provoca inquietud, y entre estos está Horacio Lavandera. Genial y joven, lleno de logros pero alejado de cualquier tipo de conformismo, mientras trabaja su variado repertorio realiza sus primeras experiencias como director y comienza a explorar en el terreno de la composición. Nos habla de él como músico, como ser humano (ambos aspectos son indivisibles), con una amplitud que nos permite apreciar su rica visión del arte.

*—Recordanos cómo fueron tus primeros contactos con la música…*
—La música me interesa desde que tengo uso de razón. Mi papá es músico y él me dio los primeros conocimientos de percusión, teoría y solfeo desde muy chico. En mi casa se escuchó desde siempre mucha música. Mi tía abuela, Marta Freigido, con quien empecé a estudiar desde los siete años, era egresada del conservatorio de Vicente Scaramuzza. En la casa de ella vi un piano por primera vez y, aún siendo pequeño, me interesó el instrumento. Desde los 12 años proseguí mis estudios con el maestro Antonio De Raco, quien me dio muchísimo aliento para hacer recitales y vio con muy buenos ojos mi dedicación por completo a la música. Transcurrido el tiempo gané diversos concursos que me dieron un respaldo para seguir con una carrera a nivel profesional, y a partir de mis 15 años pude contactarme con maestros como Daniel Barenboim, Martha Argerich y Maurizio Pollini. Luego, haber ganado el Umberto Micheli con 16 años fue grandioso. Todo fue paso a paso, y siempre teniendo claro que lo más importante era mi formación integral como músico y ser humano.

*—Sabemos que nunca te consideraste un niño prodigio ¿Qué hay detrás de un gran pianista, de un gran artista como Horacio Lavandera? *
—Y no, no creo demasiado en esa suerte de slogans de “niño prodigio” o “genio”. Yo creo en el trabajo diario para dar lo mejor de mí en mis conciertos. Y así lo hago, con mucha pasión, desde que tomé la decisión de dedicarme a esto.

*—Hace años estás radicado en España pero, afortunadamente, regresás al país cada temporada para ofrecer conciertos. ¿Qué opinión tenés de la cultura en la Argentina, del interés de la gente, de los referentes y de los espacios? *
—Hace siete años que estoy viviendo en Madrid y hace dos que estoy viajando a Salzburgo con cierta asiduidad, al tiempo que también tengo la dicha de conocer otros países europeos por mis compromisos como concertista.
En Europa existe una conciencia muy grande respecto de la importancia del mantenimiento del sistema educativo y cultural. Esto es para ellos un pilar fundamental y nada en este sentido es librado al azar, al tiempo que es siempre una cuestión irrenunciable del Estado. Por otra parte, considero que, aunque Europa tiene muchos más fondos y atención sobre esto que Argentina, el punto en que se encuentra Argentina es muy bueno. Aquí hay un enorme potencial y eso se ve a cada rato. Aquí se cría el talento y en los países centrales se termina por cultivar. Sobre esto debería trabajarse más: dar espacios para el desarrollo. Con ello quiero decir también que se deben abrir siempre nuevos y más espacios para el desarrollo de la cultura.
Por otra parte, siento que está todo muy centralizado en Buenos Aires y, aunque hay algunas iniciativas en el interior, muchas no están abiertas para todo el público en general. Creo que es hora de abrir ciclos y actividades del más alto nivel en todo el país y con acceso a todos.

*—Tu trabajo ha sido siempre muy comprometido y a fondo. ¿Qué querrías lograr de parte del público que te escucha? *
—Espero que disfrute y que se le abra un mundo perceptivo, estético y cultural nuevo. En este sentido, creo que es importante que quien escucha esté cada vez más informado y preparado respecto a las obras, porque así podrá tener más poder de conexión con el fenómeno artístico.

*—¿Cómo fue tu acercamiento a la música contemporánea? ¿Qué es lo que más te te interesa de ella y cómo evaluás la actitud del público hacia este tipo de música? *
—Mi interés por la música contemporánea se dio a partir de los 13 años aproximadamente, aunque debo decir que desde siempre hubo música de todo tipo en mi casa.
La actitud del público en mis conciertos siempre fue óptima. Esto significa que presentar la nueva música y sus nuevos desafíos son compatibles con el auditor moderno, y para el futuro creo que va a ser mejor aún.

*—En una entrevista dijiste: “Me encantaría hacer pensar al público, no darle las cosas fáciles”. ¿Por qué decís que sólo te interesa la música que tiene un pensamiento detrás? *
—En verdad, toda la música debe tener un espacio de conexión con la profundidad del ser. Fue pensada en función de un concepto, en el que se entremezclan pensamientos filosóficos, matemáticos, físicos o literarios del más alto nivel y se convierten en una pieza de arte. Y es en ese sentido que esa combinación hace magia en manos de un alquimista como es un compositor, ya que puede traducir lo más intenso del ser humano en música y penetrarlo, conmocionarlo, hacerlo pensar, llenarlo de algo conocido, pero nuevo al mismo tiempo.

*—¿Cómo resultó la experiencia con la música electroacústica en España y en el Centro de Experimentación del Teatro Colón el pasado año? *
—Siempre fue óptimo. Estoy convencido de la importancia, desde mi rol de intérprete, de promover y difundir la música de nuevos compositores o autores aún no tan conocidos. Por suerte tanto en España como en Argentina me he encontrado siempre con un público interesado y ávido de escuchar nueva música.

*—Estudiás dirección orquestal y composición. En mayo pasado fue tu primera experiencia como director y solista, en nuestra ciudad, junto a la Orquesta Estación de Buenos Aires. ¿Por qué un pianista quiere dirigir? ¿Cómo resultó esta primera vez y qué te proponés en este terreno? *
—Estoy desde hace 2 años trabajando con el maestro Rotter, en Salzburgo. Estoy aprendiendo dirección orquestal de modo integral, por lo tanto mi deseo es dirigir operas, ballets, sinfonías, conciertos, todo tipo de piezas. Mi primera experiencia fue excelente. Tuve un grupo de músicos comandados por Rafael Gintoli, que se mostraron sumamente receptivos y les debo todo mi agradecimiento. Interpreté los conciertos no. 9 “Jenamy” y no.11 de Mozart. También estoy trabajando en composición desde hace un año con Alberto Posadas.

*—Tu repertorio incorpora permanentemente a nuestros compositores. No hace mucho grabaste el CD+DVD “Compositores Argentinos”, para Sony Music/Calle Angosta. ¿Cómo evaluás la recepción y la relación del público argentino con sus propios compositores y cuál es tu experiencia al llevar su música al exterior? *
—Fabuloso. Es importantísimo conocer la historia de nuestra música. El disco hace un claro recorrido para llegar a la música de Alberto Ginsatera, pasando por obras de Julián Aguirre y Alberto Williams. En una segunda parte elegí dos obras cuyos estrenos realicé con mucho éxito en Europa, como la Tocata Newen de Esteban Benzecry o el Doble estudio no. 6 de Fabian Panisello. Luego hay obras con un tinte más tanguero como Triciclo de Gabriel Senanes y Levante de Osvaldo Golijov. Todas pertenecen al siglo XXI y esto es importante recalcarlo. Cierran el disco dos tangos compuestos por los máximos compositores del género, Mi Buenos Aires querido de Carlos Gardel y Retrato de Alfredo Gobbi de Astor Piazzolla. Creo que es una labor importante tratar de dar lugar e importancia a nuestros compositores y que el público se familiarice con ellos y los valore, tanto como podría hacerlo con los grandes clásicos. Esto merece atención y estamos en el proceso de instalar este concepto. Y en el exterior siempre sentí que les encanta escuchar alguna obra argentina, les llama la atención y siempre son receptivos. Mis experiencias son muy buenas, y, no obstante, creo que se trata de un tema en el que hay seguir insistiendo y darle fuerza y cada vez más difusión, porque, como decía antes, hay mucha gente muy valiosa trabajando.

*—¿Cómo es un día de estudio? ¿Cómo te preparás para un concierto? *
—Suelo estudiar unas 7 u 8 horas de piano por día. Para un concierto acostumbro prepararme mucho, en sentido de que la preparación de una obra lleva su tiempo, su desglose, su estudio. Es un proceso de adquisición y conocimiento, y si tengo que ser estricto con este tema, realmente la preparación de una obra lleva toda la vida.

*—¿Y tu cotidianeidad? *
—Mi cotidianeidad igualmente va variando, hago de todo un poco. Amén de mis clases varias y mis conciertos, hago mis deportes, salgo con amigos, leo bastante, miro películas. Siempre me gusta estar al tanto de todo lo que pasa.

*—Sabemos que sos un gran viajero, ¿qué lugar del mundo te causó alguna impresión especial y por qué? *
—A mi especialmente me gusta Japón. No conozco otros países de Asia, pero sí Japón. Sus pequeñas ciudades con sus templos tienen un encanto difícil de encontrar en cualquier otro lugar que haya visitado.

*—En octubre tocarás con las orquestas Sinfónica Nacional y Filarmónica de Buenos Aires, y en diciembre con la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata. ¿Cuál es tu expectativa para estas presentaciones? *
—Haré el Concierto n°4 de Beethoven con la Sinfónica Nacional. Es un concierto único y a pesar de haberlo interpretado varias veces, el segundo movimiento genera en cada presentación un misterio inigualable en la historia de la música.
Luego interpretaré la parte de piano solista de la Cuarta sinfonía de Charles Ives. Esto será un gran desafío, ya que es la primera vez que se interpreta con una orquesta argentina.
Luego, el Concierto n°5 “Emperador” en el Teatro Argentino de la Plata con su Orquesta Estable, un concierto siempre maravilloso de interpretar.
Mi expectativa siempre es buena, porque me encanta tocar en mi país, donde hay siempre músicos maravillosos y auditorios tan cálidos.

*—¿Tenés algún sueño en particular? ¿Cuáles son tus máximas aspiraciones como pianista, como director y como compositor? *
—Mi sueño es poder siempre seguir siendo músico, que es algo que me apasiona en todo sentido. Claro que uno siempre se plantea nuevas metas para seguir creciendo y mejorando, pero mi sueño ya está casi cumplido en un sentido mayor.
Ni más ni menos, creo que mis aspiraciones tienen que ver con tener la posibilidad de seguir estudiando siempre, hacer conciertos, conocer nuevos horizontes musicales y tratar de aportar lo mío al progreso de las artes a donde sea que vaya.


! Horacio Lavandera

*8 de octubre a las 20*
Auditorio de Belgrano
Orquesta Sinfónica Nacional
Director: Pedro I. Calderón
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°4

*28 de octubre a las 21*
Teatro San Martín
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Director: Alejo Pérez
Charles Ives, Sinfonía No. 4


*13 de noviembre a las 20*
Auditorio de Nuestra Sra. de la Misericordia
(Villa Devoto)
Recital


*4 de diciembre a las 19*
Teatro Argentino de la Plata
Orquesta Estable del Teatro Argentino
Director: Alejo Pérez
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°5

No siempre la labor de un intérprete es tocar, guardar su instrumento (o cerrarle la tapa) e irse a su casa. Existen músicos temperamentales e inquietos que saben exteriorizar aquello que piensan y que les provoca inquietud, y entre estos está Horacio Lavandera. Genial y joven, lleno de logros pero alejado de cualquier tipo de conformismo, mientras trabaja su variado repertorio realiza sus primeras experiencias como director y comienza a explorar en el terreno de la composición. Nos habla de él como músico, como ser humano (ambos aspectos son indivisibles), con una amplitud que nos permite apreciar su rica visión del arte.

*—Recordanos cómo fueron tus primeros contactos con la música…*
—La música me interesa desde que tengo uso de razón. Mi papá es músico y él me dio los primeros conocimientos de percusión, teoría y solfeo desde muy chico. En mi casa se escuchó desde siempre mucha música. Mi tía abuela, Marta Freigido, con quien empecé a estudiar desde los siete años, era egresada del conservatorio de Vicente Scaramuzza. En la casa de ella vi un piano por primera vez y, aún siendo pequeño, me interesó el instrumento. Desde los 12 años proseguí mis estudios con el maestro Antonio De Raco, quien me dio muchísimo aliento para hacer recitales y vio con muy buenos ojos mi dedicación por completo a la música. Transcurrido el tiempo gané diversos concursos que me dieron un respaldo para seguir con una carrera a nivel profesional, y a partir de mis 15 años pude contactarme con maestros como Daniel Barenboim, Martha Argerich y Maurizio Pollini. Luego, haber ganado el Umberto Micheli con 16 años fue grandioso. Todo fue paso a paso, y siempre teniendo claro que lo más importante era mi formación integral como músico y ser humano.

*—Sabemos que nunca te consideraste un niño prodigio ¿Qué hay detrás de un gran pianista, de un gran artista como Horacio Lavandera? *
—Y no, no creo demasiado en esa suerte de slogans de “niño prodigio” o “genio”. Yo creo en el trabajo diario para dar lo mejor de mí en mis conciertos. Y así lo hago, con mucha pasión, desde que tomé la decisión de dedicarme a esto.

*—Hace años estás radicado en España pero, afortunadamente, regresás al país cada temporada para ofrecer conciertos. ¿Qué opinión tenés de la cultura en la Argentina, del interés de la gente, de los referentes y de los espacios? *
—Hace siete años que estoy viviendo en Madrid y hace dos que estoy viajando a Salzburgo con cierta asiduidad, al tiempo que también tengo la dicha de conocer otros países europeos por mis compromisos como concertista.
En Europa existe una conciencia muy grande respecto de la importancia del mantenimiento del sistema educativo y cultural. Esto es para ellos un pilar fundamental y nada en este sentido es librado al azar, al tiempo que es siempre una cuestión irrenunciable del Estado. Por otra parte, considero que, aunque Europa tiene muchos más fondos y atención sobre esto que Argentina, el punto en que se encuentra Argentina es muy bueno. Aquí hay un enorme potencial y eso se ve a cada rato. Aquí se cría el talento y en los países centrales se termina por cultivar. Sobre esto debería trabajarse más: dar espacios para el desarrollo. Con ello quiero decir también que se deben abrir siempre nuevos y más espacios para el desarrollo de la cultura.
Por otra parte, siento que está todo muy centralizado en Buenos Aires y, aunque hay algunas iniciativas en el interior, muchas no están abiertas para todo el público en general. Creo que es hora de abrir ciclos y actividades del más alto nivel en todo el país y con acceso a todos.

*—Tu trabajo ha sido siempre muy comprometido y a fondo. ¿Qué querrías lograr de parte del público que te escucha? *
—Espero que disfrute y que se le abra un mundo perceptivo, estético y cultural nuevo. En este sentido, creo que es importante que quien escucha esté cada vez más informado y preparado respecto a las obras, porque así podrá tener más poder de conexión con el fenómeno artístico.

*—¿Cómo fue tu acercamiento a la música contemporánea? ¿Qué es lo que más te te interesa de ella y cómo evaluás la actitud del público hacia este tipo de música? *
—Mi interés por la música contemporánea se dio a partir de los 13 años aproximadamente, aunque debo decir que desde siempre hubo música de todo tipo en mi casa.
La actitud del público en mis conciertos siempre fue óptima. Esto significa que presentar la nueva música y sus nuevos desafíos son compatibles con el auditor moderno, y para el futuro creo que va a ser mejor aún.

*—En una entrevista dijiste: “Me encantaría hacer pensar al público, no darle las cosas fáciles”. ¿Por qué decís que sólo te interesa la música que tiene un pensamiento detrás? *
—En verdad, toda la música debe tener un espacio de conexión con la profundidad del ser. Fue pensada en función de un concepto, en el que se entremezclan pensamientos filosóficos, matemáticos, físicos o literarios del más alto nivel y se convierten en una pieza de arte. Y es en ese sentido que esa combinación hace magia en manos de un alquimista como es un compositor, ya que puede traducir lo más intenso del ser humano en música y penetrarlo, conmocionarlo, hacerlo pensar, llenarlo de algo conocido, pero nuevo al mismo tiempo.

*—¿Cómo resultó la experiencia con la música electroacústica en España y en el Centro de Experimentación del Teatro Colón el pasado año? *
—Siempre fue óptimo. Estoy convencido de la importancia, desde mi rol de intérprete, de promover y difundir la música de nuevos compositores o autores aún no tan conocidos. Por suerte tanto en España como en Argentina me he encontrado siempre con un público interesado y ávido de escuchar nueva música.

*—Estudiás dirección orquestal y composición. En mayo pasado fue tu primera experiencia como director y solista, en nuestra ciudad, junto a la Orquesta Estación de Buenos Aires. ¿Por qué un pianista quiere dirigir? ¿Cómo resultó esta primera vez y qué te proponés en este terreno? *
—Estoy desde hace 2 años trabajando con el maestro Rotter, en Salzburgo. Estoy aprendiendo dirección orquestal de modo integral, por lo tanto mi deseo es dirigir operas, ballets, sinfonías, conciertos, todo tipo de piezas. Mi primera experiencia fue excelente. Tuve un grupo de músicos comandados por Rafael Gintoli, que se mostraron sumamente receptivos y les debo todo mi agradecimiento. Interpreté los conciertos no. 9 “Jenamy” y no.11 de Mozart. También estoy trabajando en composición desde hace un año con Alberto Posadas.

*—Tu repertorio incorpora permanentemente a nuestros compositores. No hace mucho grabaste el CD+DVD “Compositores Argentinos”, para Sony Music/Calle Angosta. ¿Cómo evaluás la recepción y la relación del público argentino con sus propios compositores y cuál es tu experiencia al llevar su música al exterior? *
—Fabuloso. Es importantísimo conocer la historia de nuestra música. El disco hace un claro recorrido para llegar a la música de Alberto Ginsatera, pasando por obras de Julián Aguirre y Alberto Williams. En una segunda parte elegí dos obras cuyos estrenos realicé con mucho éxito en Europa, como la Tocata Newen de Esteban Benzecry o el Doble estudio no. 6 de Fabian Panisello. Luego hay obras con un tinte más tanguero como Triciclo de Gabriel Senanes y Levante de Osvaldo Golijov. Todas pertenecen al siglo XXI y esto es importante recalcarlo. Cierran el disco dos tangos compuestos por los máximos compositores del género, Mi Buenos Aires querido de Carlos Gardel y Retrato de Alfredo Gobbi de Astor Piazzolla. Creo que es una labor importante tratar de dar lugar e importancia a nuestros compositores y que el público se familiarice con ellos y los valore, tanto como podría hacerlo con los grandes clásicos. Esto merece atención y estamos en el proceso de instalar este concepto. Y en el exterior siempre sentí que les encanta escuchar alguna obra argentina, les llama la atención y siempre son receptivos. Mis experiencias son muy buenas, y, no obstante, creo que se trata de un tema en el que hay seguir insistiendo y darle fuerza y cada vez más difusión, porque, como decía antes, hay mucha gente muy valiosa trabajando.

*—¿Cómo es un día de estudio? ¿Cómo te preparás para un concierto? *
—Suelo estudiar unas 7 u 8 horas de piano por día. Para un concierto acostumbro prepararme mucho, en sentido de que la preparación de una obra lleva su tiempo, su desglose, su estudio. Es un proceso de adquisición y conocimiento, y si tengo que ser estricto con este tema, realmente la preparación de una obra lleva toda la vida.

*—¿Y tu cotidianeidad? *
—Mi cotidianeidad igualmente va variando, hago de todo un poco. Amén de mis clases varias y mis conciertos, hago mis deportes, salgo con amigos, leo bastante, miro películas. Siempre me gusta estar al tanto de todo lo que pasa.

*—Sabemos que sos un gran viajero, ¿qué lugar del mundo te causó alguna impresión especial y por qué? *
—A mi especialmente me gusta Japón. No conozco otros países de Asia, pero sí Japón. Sus pequeñas ciudades con sus templos tienen un encanto difícil de encontrar en cualquier otro lugar que haya visitado.

*—En octubre tocarás con las orquestas Sinfónica Nacional y Filarmónica de Buenos Aires, y en diciembre con la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata. ¿Cuál es tu expectativa para estas presentaciones? *
—Haré el Concierto n°4 de Beethoven con la Sinfónica Nacional. Es un concierto único y a pesar de haberlo interpretado varias veces, el segundo movimiento genera en cada presentación un misterio inigualable en la historia de la música.
Luego interpretaré la parte de piano solista de la Cuarta sinfonía de Charles Ives. Esto será un gran desafío, ya que es la primera vez que se interpreta con una orquesta argentina.
Luego, el Concierto n°5 “Emperador” en el Teatro Argentino de la Plata con su Orquesta Estable, un concierto siempre maravilloso de interpretar.
Mi expectativa siempre es buena, porque me encanta tocar en mi país, donde hay siempre músicos maravillosos y auditorios tan cálidos.

*—¿Tenés algún sueño en particular? ¿Cuáles son tus máximas aspiraciones como pianista, como director y como compositor? *
—Mi sueño es poder siempre seguir siendo músico, que es algo que me apasiona en todo sentido. Claro que uno siempre se plantea nuevas metas para seguir creciendo y mejorando, pero mi sueño ya está casi cumplido en un sentido mayor.
Ni más ni menos, creo que mis aspiraciones tienen que ver con tener la posibilidad de seguir estudiando siempre, hacer conciertos, conocer nuevos horizontes musicales y tratar de aportar lo mío al progreso de las artes a donde sea que vaya.


Horacio Lavandera


*8 de octubre a las 20*
Auditorio de Belgrano
Orquesta Sinfónica Nacional
Director: Pedro I. Calderón
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°4

*28 de octubre a las 21*
Teatro San Martín
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Director: Alejo Pérez
Charles Ives, Sinfonía No. 4


*13 de noviembre a las 20*
Auditorio de Nuestra Sra. de la Misericordia
(Villa Devoto)
Recital


*4 de diciembre a las 19*
Teatro Argentino de la Plata
Orquesta Estable del Teatro Argentino
Director: Alejo Pérez
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°5

No siempre la labor de un intérprete es tocar, guardar su instrumento (o cerrarle la tapa) e irse a su casa. Existen músicos temperamentales e inquietos que saben exteriorizar aquello que piensan y que les provoca inquietud, y entre estos está Horacio Lavandera. Genial y joven, lleno de logros pero alejado de cualquier tipo de conformismo, mientras trabaja su variado repertorio realiza sus primeras experiencias como director y comienza a explorar en el terreno de la composición. Nos habla de él como músico, como ser humano (ambos aspectos son indivisibles), con una amplitud que nos permite apreciar su rica visión del arte.

*—Recordanos cómo fueron tus primeros contactos con la música…*
—La música me interesa desde que tengo uso de razón. Mi papá es músico y él me dio los primeros conocimientos de percusión, teoría y solfeo desde muy chico. En mi casa se escuchó desde siempre mucha música. Mi tía abuela, Marta Freigido, con quien empecé a estudiar desde los siete años, era egresada del conservatorio de Vicente Scaramuzza. En la casa de ella vi un piano por primera vez y, aún siendo pequeño, me interesó el instrumento. Desde los 12 años proseguí mis estudios con el maestro Antonio De Raco, quien me dio muchísimo aliento para hacer recitales y vio con muy buenos ojos mi dedicación por completo a la música. Transcurrido el tiempo gané diversos concursos que me dieron un respaldo para seguir con una carrera a nivel profesional, y a partir de mis 15 años pude contactarme con maestros como Daniel Barenboim, Martha Argerich y Maurizio Pollini. Luego, haber ganado el Umberto Micheli con 16 años fue grandioso. Todo fue paso a paso, y siempre teniendo claro que lo más importante era mi formación integral como músico y ser humano.

*—Sabemos que nunca te consideraste un niño prodigio ¿Qué hay detrás de un gran pianista, de un gran artista como Horacio Lavandera? *
—Y no, no creo demasiado en esa suerte de slogans de “niño prodigio” o “genio”. Yo creo en el trabajo diario para dar lo mejor de mí en mis conciertos. Y así lo hago, con mucha pasión, desde que tomé la decisión de dedicarme a esto.

*—Hace años estás radicado en España pero, afortunadamente, regresás al país cada temporada para ofrecer conciertos. ¿Qué opinión tenés de la cultura en la Argentina, del interés de la gente, de los referentes y de los espacios? *
—Hace siete años que estoy viviendo en Madrid y hace dos que estoy viajando a Salzburgo con cierta asiduidad, al tiempo que también tengo la dicha de conocer otros países europeos por mis compromisos como concertista.
En Europa existe una conciencia muy grande respecto de la importancia del mantenimiento del sistema educativo y cultural. Esto es para ellos un pilar fundamental y nada en este sentido es librado al azar, al tiempo que es siempre una cuestión irrenunciable del Estado. Por otra parte, considero que, aunque Europa tiene muchos más fondos y atención sobre esto que Argentina, el punto en que se encuentra Argentina es muy bueno. Aquí hay un enorme potencial y eso se ve a cada rato. Aquí se cría el talento y en los países centrales se termina por cultivar. Sobre esto debería trabajarse más: dar espacios para el desarrollo. Con ello quiero decir también que se deben abrir siempre nuevos y más espacios para el desarrollo de la cultura.
Por otra parte, siento que está todo muy centralizado en Buenos Aires y, aunque hay algunas iniciativas en el interior, muchas no están abiertas para todo el público en general. Creo que es hora de abrir ciclos y actividades del más alto nivel en todo el país y con acceso a todos.

*—Tu trabajo ha sido siempre muy comprometido y a fondo. ¿Qué querrías lograr de parte del público que te escucha? *
—Espero que disfrute y que se le abra un mundo perceptivo, estético y cultural nuevo. En este sentido, creo que es importante que quien escucha esté cada vez más informado y preparado respecto a las obras, porque así podrá tener más poder de conexión con el fenómeno artístico.

*—¿Cómo fue tu acercamiento a la música contemporánea? ¿Qué es lo que más te te interesa de ella y cómo evaluás la actitud del público hacia este tipo de música? *
—Mi interés por la música contemporánea se dio a partir de los 13 años aproximadamente, aunque debo decir que desde siempre hubo música de todo tipo en mi casa.
La actitud del público en mis conciertos siempre fue óptima. Esto significa que presentar la nueva música y sus nuevos desafíos son compatibles con el auditor moderno, y para el futuro creo que va a ser mejor aún.

*—En una entrevista dijiste: “Me encantaría hacer pensar al público, no darle las cosas fáciles”. ¿Por qué decís que sólo te interesa la música que tiene un pensamiento detrás? *
—En verdad, toda la música debe tener un espacio de conexión con la profundidad del ser. Fue pensada en función de un concepto, en el que se entremezclan pensamientos filosóficos, matemáticos, físicos o literarios del más alto nivel y se convierten en una pieza de arte. Y es en ese sentido que esa combinación hace magia en manos de un alquimista como es un compositor, ya que puede traducir lo más intenso del ser humano en música y penetrarlo, conmocionarlo, hacerlo pensar, llenarlo de algo conocido, pero nuevo al mismo tiempo.

*—¿Cómo resultó la experiencia con la música electroacústica en España y en el Centro de Experimentación del Teatro Colón el pasado año? *
—Siempre fue óptimo. Estoy convencido de la importancia, desde mi rol de intérprete, de promover y difundir la música de nuevos compositores o autores aún no tan conocidos. Por suerte tanto en España como en Argentina me he encontrado siempre con un público interesado y ávido de escuchar nueva música.

*—Estudiás dirección orquestal y composición. En mayo pasado fue tu primera experiencia como director y solista, en nuestra ciudad, junto a la Orquesta Estación de Buenos Aires. ¿Por qué un pianista quiere dirigir? ¿Cómo resultó esta primera vez y qué te proponés en este terreno? *
—Estoy desde hace 2 años trabajando con el maestro Rotter, en Salzburgo. Estoy aprendiendo dirección orquestal de modo integral, por lo tanto mi deseo es dirigir operas, ballets, sinfonías, conciertos, todo tipo de piezas. Mi primera experiencia fue excelente. Tuve un grupo de músicos comandados por Rafael Gintoli, que se mostraron sumamente receptivos y les debo todo mi agradecimiento. Interpreté los conciertos no. 9 “Jenamy” y no.11 de Mozart. También estoy trabajando en composición desde hace un año con Alberto Posadas.

*—Tu repertorio incorpora permanentemente a nuestros compositores. No hace mucho grabaste el CD+DVD “Compositores Argentinos”, para Sony Music/Calle Angosta. ¿Cómo evaluás la recepción y la relación del público argentino con sus propios compositores y cuál es tu experiencia al llevar su música al exterior? *
—Fabuloso. Es importantísimo conocer la historia de nuestra música. El disco hace un claro recorrido para llegar a la música de Alberto Ginsatera, pasando por obras de Julián Aguirre y Alberto Williams. En una segunda parte elegí dos obras cuyos estrenos realicé con mucho éxito en Europa, como la Tocata Newen de Esteban Benzecry o el Doble estudio no. 6 de Fabian Panisello. Luego hay obras con un tinte más tanguero como Triciclo de Gabriel Senanes y Levante de Osvaldo Golijov. Todas pertenecen al siglo XXI y esto es importante recalcarlo. Cierran el disco dos tangos compuestos por los máximos compositores del género, Mi Buenos Aires querido de Carlos Gardel y Retrato de Alfredo Gobbi de Astor Piazzolla. Creo que es una labor importante tratar de dar lugar e importancia a nuestros compositores y que el público se familiarice con ellos y los valore, tanto como podría hacerlo con los grandes clásicos. Esto merece atención y estamos en el proceso de instalar este concepto. Y en el exterior siempre sentí que les encanta escuchar alguna obra argentina, les llama la atención y siempre son receptivos. Mis experiencias son muy buenas, y, no obstante, creo que se trata de un tema en el que hay seguir insistiendo y darle fuerza y cada vez más difusión, porque, como decía antes, hay mucha gente muy valiosa trabajando.

*—¿Cómo es un día de estudio? ¿Cómo te preparás para un concierto? *
—Suelo estudiar unas 7 u 8 horas de piano por día. Para un concierto acostumbro prepararme mucho, en sentido de que la preparación de una obra lleva su tiempo, su desglose, su estudio. Es un proceso de adquisición y conocimiento, y si tengo que ser estricto con este tema, realmente la preparación de una obra lleva toda la vida.

*—¿Y tu cotidianeidad? *
—Mi cotidianeidad igualmente va variando, hago de todo un poco. Amén de mis clases varias y mis conciertos, hago mis deportes, salgo con amigos, leo bastante, miro películas. Siempre me gusta estar al tanto de todo lo que pasa.

*—Sabemos que sos un gran viajero, ¿qué lugar del mundo te causó alguna impresión especial y por qué? *
—A mi especialmente me gusta Japón. No conozco otros países de Asia, pero sí Japón. Sus pequeñas ciudades con sus templos tienen un encanto difícil de encontrar en cualquier otro lugar que haya visitado.

*—En octubre tocarás con las orquestas Sinfónica Nacional y Filarmónica de Buenos Aires, y en diciembre con la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata. ¿Cuál es tu expectativa para estas presentaciones? *
—Haré el Concierto n°4 de Beethoven con la Sinfónica Nacional. Es un concierto único y a pesar de haberlo interpretado varias veces, el segundo movimiento genera en cada presentación un misterio inigualable en la historia de la música.
Luego interpretaré la parte de piano solista de la Cuarta sinfonía de Charles Ives. Esto será un gran desafío, ya que es la primera vez que se interpreta con una orquesta argentina.
Luego, el Concierto n°5 “Emperador” en el Teatro Argentino de la Plata con su Orquesta Estable, un concierto siempre maravilloso de interpretar.
Mi expectativa siempre es buena, porque me encanta tocar en mi país, donde hay siempre músicos maravillosos y auditorios tan cálidos.

*—¿Tenés algún sueño en particular? ¿Cuáles son tus máximas aspiraciones como pianista, como director y como compositor? *
—Mi sueño es poder siempre seguir siendo músico, que es algo que me apasiona en todo sentido. Claro que uno siempre se plantea nuevas metas para seguir creciendo y mejorando, pero mi sueño ya está casi cumplido en un sentido mayor.
Ni más ni menos, creo que mis aspiraciones tienen que ver con tener la posibilidad de seguir estudiando siempre, hacer conciertos, conocer nuevos horizontes musicales y tratar de aportar lo mío al progreso de las artes a donde sea que vaya.


! Horacio Lavandera

*8 de octubre a las 20*
Auditorio de Belgrano
Orquesta Sinfónica Nacional
Director: Pedro I. Calderón
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°4

*28 de octubre a las 21*
Teatro San Martín
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Director: Alejo Pérez
Charles Ives, Sinfonía No. 4


*13 de noviembre a las 20*
Auditorio de Nuestra Sra. de la Misericordia
(Villa Devoto)
Recital


*4 de diciembre a las 19*
Teatro Argentino de la Plata
Orquesta Estable del Teatro Argentino
Director: Alejo Pérez
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°5

No siempre la labor de un intérprete es tocar, guardar su instrumento (o cerrarle la tapa) e irse a su casa. Existen músicos temperamentales e inquietos que saben exteriorizar aquello que piensan y que les provoca inquietud, y entre estos está Horacio Lavandera. Genial y joven, lleno de logros pero alejado de cualquier tipo de conformismo, mientras trabaja su variado repertorio realiza sus primeras experiencias como director y comienza a explorar en el terreno de la composición. Nos habla de él como músico, como ser humano (ambos aspectos son indivisibles), con una amplitud que nos permite apreciar su rica visión del arte.

*—Recordanos cómo fueron tus primeros contactos con la música…*
—La música me interesa desde que tengo uso de razón. Mi papá es músico y él me dio los primeros conocimientos de percusión, teoría y solfeo desde muy chico. En mi casa se escuchó desde siempre mucha música. Mi tía abuela, Marta Freigido, con quien empecé a estudiar desde los siete años, era egresada del conservatorio de Vicente Scaramuzza. En la casa de ella vi un piano por primera vez y, aún siendo pequeño, me interesó el instrumento. Desde los 12 años proseguí mis estudios con el maestro Antonio De Raco, quien me dio muchísimo aliento para hacer recitales y vio con muy buenos ojos mi dedicación por completo a la música. Transcurrido el tiempo gané diversos concursos que me dieron un respaldo para seguir con una carrera a nivel profesional, y a partir de mis 15 años pude contactarme con maestros como Daniel Barenboim, Martha Argerich y Maurizio Pollini. Luego, haber ganado el Umberto Micheli con 16 años fue grandioso. Todo fue paso a paso, y siempre teniendo claro que lo más importante era mi formación integral como músico y ser humano.

*—Sabemos que nunca te consideraste un niño prodigio ¿Qué hay detrás de un gran pianista, de un gran artista como Horacio Lavandera? *
—Y no, no creo demasiado en esa suerte de slogans de “niño prodigio” o “genio”. Yo creo en el trabajo diario para dar lo mejor de mí en mis conciertos. Y así lo hago, con mucha pasión, desde que tomé la decisión de dedicarme a esto.

*—Hace años estás radicado en España pero, afortunadamente, regresás al país cada temporada para ofrecer conciertos. ¿Qué opinión tenés de la cultura en la Argentina, del interés de la gente, de los referentes y de los espacios? *
—Hace siete años que estoy viviendo en Madrid y hace dos que estoy viajando a Salzburgo con cierta asiduidad, al tiempo que también tengo la dicha de conocer otros países europeos por mis compromisos como concertista.
En Europa existe una conciencia muy grande respecto de la importancia del mantenimiento del sistema educativo y cultural. Esto es para ellos un pilar fundamental y nada en este sentido es librado al azar, al tiempo que es siempre una cuestión irrenunciable del Estado. Por otra parte, considero que, aunque Europa tiene muchos más fondos y atención sobre esto que Argentina, el punto en que se encuentra Argentina es muy bueno. Aquí hay un enorme potencial y eso se ve a cada rato. Aquí se cría el talento y en los países centrales se termina por cultivar. Sobre esto debería trabajarse más: dar espacios para el desarrollo. Con ello quiero decir también que se deben abrir siempre nuevos y más espacios para el desarrollo de la cultura.
Por otra parte, siento que está todo muy centralizado en Buenos Aires y, aunque hay algunas iniciativas en el interior, muchas no están abiertas para todo el público en general. Creo que es hora de abrir ciclos y actividades del más alto nivel en todo el país y con acceso a todos.

*—Tu trabajo ha sido siempre muy comprometido y a fondo. ¿Qué querrías lograr de parte del público que te escucha? *
—Espero que disfrute y que se le abra un mundo perceptivo, estético y cultural nuevo. En este sentido, creo que es importante que quien escucha esté cada vez más informado y preparado respecto a las obras, porque así podrá tener más poder de conexión con el fenómeno artístico.

*—¿Cómo fue tu acercamiento a la música contemporánea? ¿Qué es lo que más te te interesa de ella y cómo evaluás la actitud del público hacia este tipo de música? *
—Mi interés por la música contemporánea se dio a partir de los 13 años aproximadamente, aunque debo decir que desde siempre hubo música de todo tipo en mi casa.
La actitud del público en mis conciertos siempre fue óptima. Esto significa que presentar la nueva música y sus nuevos desafíos son compatibles con el auditor moderno, y para el futuro creo que va a ser mejor aún.

*—En una entrevista dijiste: “Me encantaría hacer pensar al público, no darle las cosas fáciles”. ¿Por qué decís que sólo te interesa la música que tiene un pensamiento detrás? *
—En verdad, toda la música debe tener un espacio de conexión con la profundidad del ser. Fue pensada en función de un concepto, en el que se entremezclan pensamientos filosóficos, matemáticos, físicos o literarios del más alto nivel y se convierten en una pieza de arte. Y es en ese sentido que esa combinación hace magia en manos de un alquimista como es un compositor, ya que puede traducir lo más intenso del ser humano en música y penetrarlo, conmocionarlo, hacerlo pensar, llenarlo de algo conocido, pero nuevo al mismo tiempo.

*—¿Cómo resultó la experiencia con la música electroacústica en España y en el Centro de Experimentación del Teatro Colón el pasado año? *
—Siempre fue óptimo. Estoy convencido de la importancia, desde mi rol de intérprete, de promover y difundir la música de nuevos compositores o autores aún no tan conocidos. Por suerte tanto en España como en Argentina me he encontrado siempre con un público interesado y ávido de escuchar nueva música.

*—Estudiás dirección orquestal y composición. En mayo pasado fue tu primera experiencia como director y solista, en nuestra ciudad, junto a la Orquesta Estación de Buenos Aires. ¿Por qué un pianista quiere dirigir? ¿Cómo resultó esta primera vez y qué te proponés en este terreno? *
—Estoy desde hace 2 años trabajando con el maestro Rotter, en Salzburgo. Estoy aprendiendo dirección orquestal de modo integral, por lo tanto mi deseo es dirigir operas, ballets, sinfonías, conciertos, todo tipo de piezas. Mi primera experiencia fue excelente. Tuve un grupo de músicos comandados por Rafael Gintoli, que se mostraron sumamente receptivos y les debo todo mi agradecimiento. Interpreté los conciertos no. 9 “Jenamy” y no.11 de Mozart. También estoy trabajando en composición desde hace un año con Alberto Posadas.

*—Tu repertorio incorpora permanentemente a nuestros compositores. No hace mucho grabaste el CD+DVD “Compositores Argentinos”, para Sony Music/Calle Angosta. ¿Cómo evaluás la recepción y la relación del público argentino con sus propios compositores y cuál es tu experiencia al llevar su música al exterior? *
—Fabuloso. Es importantísimo conocer la historia de nuestra música. El disco hace un claro recorrido para llegar a la música de Alberto Ginsatera, pasando por obras de Julián Aguirre y Alberto Williams. En una segunda parte elegí dos obras cuyos estrenos realicé con mucho éxito en Europa, como la Tocata Newen de Esteban Benzecry o el Doble estudio no. 6 de Fabian Panisello. Luego hay obras con un tinte más tanguero como Triciclo de Gabriel Senanes y Levante de Osvaldo Golijov. Todas pertenecen al siglo XXI y esto es importante recalcarlo. Cierran el disco dos tangos compuestos por los máximos compositores del género, Mi Buenos Aires querido de Carlos Gardel y Retrato de Alfredo Gobbi de Astor Piazzolla. Creo que es una labor importante tratar de dar lugar e importancia a nuestros compositores y que el público se familiarice con ellos y los valore, tanto como podría hacerlo con los grandes clásicos. Esto merece atención y estamos en el proceso de instalar este concepto. Y en el exterior siempre sentí que les encanta escuchar alguna obra argentina, les llama la atención y siempre son receptivos. Mis experiencias son muy buenas, y, no obstante, creo que se trata de un tema en el que hay seguir insistiendo y darle fuerza y cada vez más difusión, porque, como decía antes, hay mucha gente muy valiosa trabajando.

*—¿Cómo es un día de estudio? ¿Cómo te preparás para un concierto? *
—Suelo estudiar unas 7 u 8 horas de piano por día. Para un concierto acostumbro prepararme mucho, en sentido de que la preparación de una obra lleva su tiempo, su desglose, su estudio. Es un proceso de adquisición y conocimiento, y si tengo que ser estricto con este tema, realmente la preparación de una obra lleva toda la vida.

*—¿Y tu cotidianeidad? *
—Mi cotidianeidad igualmente va variando, hago de todo un poco. Amén de mis clases varias y mis conciertos, hago mis deportes, salgo con amigos, leo bastante, miro películas. Siempre me gusta estar al tanto de todo lo que pasa.

*—Sabemos que sos un gran viajero, ¿qué lugar del mundo te causó alguna impresión especial y por qué? *
—A mi especialmente me gusta Japón. No conozco otros países de Asia, pero sí Japón. Sus pequeñas ciudades con sus templos tienen un encanto difícil de encontrar en cualquier otro lugar que haya visitado.

*—En octubre tocarás con las orquestas Sinfónica Nacional y Filarmónica de Buenos Aires, y en diciembre con la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata. ¿Cuál es tu expectativa para estas presentaciones? *
—Haré el Concierto n°4 de Beethoven con la Sinfónica Nacional. Es un concierto único y a pesar de haberlo interpretado varias veces, el segundo movimiento genera en cada presentación un misterio inigualable en la historia de la música.
Luego interpretaré la parte de piano solista de la Cuarta sinfonía de Charles Ives. Esto será un gran desafío, ya que es la primera vez que se interpreta con una orquesta argentina.
Luego, el Concierto n°5 “Emperador” en el Teatro Argentino de la Plata con su Orquesta Estable, un concierto siempre maravilloso de interpretar.
Mi expectativa siempre es buena, porque me encanta tocar en mi país, donde hay siempre músicos maravillosos y auditorios tan cálidos.

*—¿Tenés algún sueño en particular? ¿Cuáles son tus máximas aspiraciones como pianista, como director y como compositor? *
—Mi sueño es poder siempre seguir siendo músico, que es algo que me apasiona en todo sentido. Claro que uno siempre se plantea nuevas metas para seguir creciendo y mejorando, pero mi sueño ya está casi cumplido en un sentido mayor.
Ni más ni menos, creo que mis aspiraciones tienen que ver con tener la posibilidad de seguir estudiando siempre, hacer conciertos, conocer nuevos horizontes musicales y tratar de aportar lo mío al progreso de las artes a donde sea que vaya.


Horacio Lavandera


*8 de octubre a las 20*
Auditorio de Belgrano
Orquesta Sinfónica Nacional
Director: Pedro I. Calderón
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°4

*28 de octubre a las 21*
Teatro San Martín
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Director: Alejo Pérez
Charles Ives, Sinfonía No. 4


*13 de noviembre a las 20*
Auditorio de Nuestra Sra. de la Misericordia
(Villa Devoto)
Recital


*4 de diciembre a las 19*
Teatro Argentino de la Plata
Orquesta Estable del Teatro Argentino
Director: Alejo Pérez
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°5

No siempre la labor de un intérprete es tocar, guardar su instrumento (o cerrarle la tapa) e irse a su casa. Existen músicos temperamentales e inquietos que saben exteriorizar aquello que piensan y que les provoca inquietud, y entre estos está Horacio Lavandera. Genial y joven, lleno de logros pero alejado de cualquier tipo de conformismo, mientras trabaja su variado repertorio realiza sus primeras experiencias como director y comienza a explorar en el terreno de la composición. Nos habla de él como músico, como ser humano (ambos aspectos son indivisibles), con una amplitud que nos permite apreciar su rica visión del arte.

*—Recordanos cómo fueron tus primeros contactos con la música…*
—La música me interesa desde que tengo uso de razón. Mi papá es músico y él me dio los primeros conocimientos de percusión, teoría y solfeo desde muy chico. En mi casa se escuchó desde siempre mucha música. Mi tía abuela, Marta Freigido, con quien empecé a estudiar desde los siete años, era egresada del conservatorio de Vicente Scaramuzza. En la casa de ella vi un piano por primera vez y, aún siendo pequeño, me interesó el instrumento. Desde los 12 años proseguí mis estudios con el maestro Antonio De Raco, quien me dio muchísimo aliento para hacer recitales y vio con muy buenos ojos mi dedicación por completo a la música. Transcurrido el tiempo gané diversos concursos que me dieron un respaldo para seguir con una carrera a nivel profesional, y a partir de mis 15 años pude contactarme con maestros como Daniel Barenboim, Martha Argerich y Maurizio Pollini. Luego, haber ganado el Umberto Micheli con 16 años fue grandioso. Todo fue paso a paso, y siempre teniendo claro que lo más importante era mi formación integral como músico y ser humano.

*—Sabemos que nunca te consideraste un niño prodigio ¿Qué hay detrás de un gran pianista, de un gran artista como Horacio Lavandera? *
—Y no, no creo demasiado en esa suerte de slogans de “niño prodigio” o “genio”. Yo creo en el trabajo diario para dar lo mejor de mí en mis conciertos. Y así lo hago, con mucha pasión, desde que tomé la decisión de dedicarme a esto.

*—Hace años estás radicado en España pero, afortunadamente, regresás al país cada temporada para ofrecer conciertos. ¿Qué opinión tenés de la cultura en la Argentina, del interés de la gente, de los referentes y de los espacios? *
—Hace siete años que estoy viviendo en Madrid y hace dos que estoy viajando a Salzburgo con cierta asiduidad, al tiempo que también tengo la dicha de conocer otros países europeos por mis compromisos como concertista.
En Europa existe una conciencia muy grande respecto de la importancia del mantenimiento del sistema educativo y cultural. Esto es para ellos un pilar fundamental y nada en este sentido es librado al azar, al tiempo que es siempre una cuestión irrenunciable del Estado. Por otra parte, considero que, aunque Europa tiene muchos más fondos y atención sobre esto que Argentina, el punto en que se encuentra Argentina es muy bueno. Aquí hay un enorme potencial y eso se ve a cada rato. Aquí se cría el talento y en los países centrales se termina por cultivar. Sobre esto debería trabajarse más: dar espacios para el desarrollo. Con ello quiero decir también que se deben abrir siempre nuevos y más espacios para el desarrollo de la cultura.
Por otra parte, siento que está todo muy centralizado en Buenos Aires y, aunque hay algunas iniciativas en el interior, muchas no están abiertas para todo el público en general. Creo que es hora de abrir ciclos y actividades del más alto nivel en todo el país y con acceso a todos.

*—Tu trabajo ha sido siempre muy comprometido y a fondo. ¿Qué querrías lograr de parte del público que te escucha? *
—Espero que disfrute y que se le abra un mundo perceptivo, estético y cultural nuevo. En este sentido, creo que es importante que quien escucha esté cada vez más informado y preparado respecto a las obras, porque así podrá tener más poder de conexión con el fenómeno artístico.

*—¿Cómo fue tu acercamiento a la música contemporánea? ¿Qué es lo que más te te interesa de ella y cómo evaluás la actitud del público hacia este tipo de música? *
—Mi interés por la música contemporánea se dio a partir de los 13 años aproximadamente, aunque debo decir que desde siempre hubo música de todo tipo en mi casa.
La actitud del público en mis conciertos siempre fue óptima. Esto significa que presentar la nueva música y sus nuevos desafíos son compatibles con el auditor moderno, y para el futuro creo que va a ser mejor aún.

*—En una entrevista dijiste: “Me encantaría hacer pensar al público, no darle las cosas fáciles”. ¿Por qué decís que sólo te interesa la música que tiene un pensamiento detrás? *
—En verdad, toda la música debe tener un espacio de conexión con la profundidad del ser. Fue pensada en función de un concepto, en el que se entremezclan pensamientos filosóficos, matemáticos, físicos o literarios del más alto nivel y se convierten en una pieza de arte. Y es en ese sentido que esa combinación hace magia en manos de un alquimista como es un compositor, ya que puede traducir lo más intenso del ser humano en música y penetrarlo, conmocionarlo, hacerlo pensar, llenarlo de algo conocido, pero nuevo al mismo tiempo.

*—¿Cómo resultó la experiencia con la música electroacústica en España y en el Centro de Experimentación del Teatro Colón el pasado año? *
—Siempre fue óptimo. Estoy convencido de la importancia, desde mi rol de intérprete, de promover y difundir la música de nuevos compositores o autores aún no tan conocidos. Por suerte tanto en España como en Argentina me he encontrado siempre con un público interesado y ávido de escuchar nueva música.

*—Estudiás dirección orquestal y composición. En mayo pasado fue tu primera experiencia como director y solista, en nuestra ciudad, junto a la Orquesta Estación de Buenos Aires. ¿Por qué un pianista quiere dirigir? ¿Cómo resultó esta primera vez y qué te proponés en este terreno? *
—Estoy desde hace 2 años trabajando con el maestro Rotter, en Salzburgo. Estoy aprendiendo dirección orquestal de modo integral, por lo tanto mi deseo es dirigir operas, ballets, sinfonías, conciertos, todo tipo de piezas. Mi primera experiencia fue excelente. Tuve un grupo de músicos comandados por Rafael Gintoli, que se mostraron sumamente receptivos y les debo todo mi agradecimiento. Interpreté los conciertos no. 9 “Jenamy” y no.11 de Mozart. También estoy trabajando en composición desde hace un año con Alberto Posadas.

*—Tu repertorio incorpora permanentemente a nuestros compositores. No hace mucho grabaste el CD+DVD “Compositores Argentinos”, para Sony Music/Calle Angosta. ¿Cómo evaluás la recepción y la relación del público argentino con sus propios compositores y cuál es tu experiencia al llevar su música al exterior? *
—Fabuloso. Es importantísimo conocer la historia de nuestra música. El disco hace un claro recorrido para llegar a la música de Alberto Ginsatera, pasando por obras de Julián Aguirre y Alberto Williams. En una segunda parte elegí dos obras cuyos estrenos realicé con mucho éxito en Europa, como la Tocata Newen de Esteban Benzecry o el Doble estudio no. 6 de Fabian Panisello. Luego hay obras con un tinte más tanguero como Triciclo de Gabriel Senanes y Levante de Osvaldo Golijov. Todas pertenecen al siglo XXI y esto es importante recalcarlo. Cierran el disco dos tangos compuestos por los máximos compositores del género, Mi Buenos Aires querido de Carlos Gardel y Retrato de Alfredo Gobbi de Astor Piazzolla. Creo que es una labor importante tratar de dar lugar e importancia a nuestros compositores y que el público se familiarice con ellos y los valore, tanto como podría hacerlo con los grandes clásicos. Esto merece atención y estamos en el proceso de instalar este concepto. Y en el exterior siempre sentí que les encanta escuchar alguna obra argentina, les llama la atención y siempre son receptivos. Mis experiencias son muy buenas, y, no obstante, creo que se trata de un tema en el que hay seguir insistiendo y darle fuerza y cada vez más difusión, porque, como decía antes, hay mucha gente muy valiosa trabajando.

*—¿Cómo es un día de estudio? ¿Cómo te preparás para un concierto? *
—Suelo estudiar unas 7 u 8 horas de piano por día. Para un concierto acostumbro prepararme mucho, en sentido de que la preparación de una obra lleva su tiempo, su desglose, su estudio. Es un proceso de adquisición y conocimiento, y si tengo que ser estricto con este tema, realmente la preparación de una obra lleva toda la vida.

*—¿Y tu cotidianeidad? *
—Mi cotidianeidad igualmente va variando, hago de todo un poco. Amén de mis clases varias y mis conciertos, hago mis deportes, salgo con amigos, leo bastante, miro películas. Siempre me gusta estar al tanto de todo lo que pasa.

*—Sabemos que sos un gran viajero, ¿qué lugar del mundo te causó alguna impresión especial y por qué? *
—A mi especialmente me gusta Japón. No conozco otros países de Asia, pero sí Japón. Sus pequeñas ciudades con sus templos tienen un encanto difícil de encontrar en cualquier otro lugar que haya visitado.

*—En octubre tocarás con las orquestas Sinfónica Nacional y Filarmónica de Buenos Aires, y en diciembre con la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata. ¿Cuál es tu expectativa para estas presentaciones? *
—Haré el Concierto n°4 de Beethoven con la Sinfónica Nacional. Es un concierto único y a pesar de haberlo interpretado varias veces, el segundo movimiento genera en cada presentación un misterio inigualable en la historia de la música.
Luego interpretaré la parte de piano solista de la Cuarta sinfonía de Charles Ives. Esto será un gran desafío, ya que es la primera vez que se interpreta con una orquesta argentina.
Luego, el Concierto n°5 “Emperador” en el Teatro Argentino de la Plata con su Orquesta Estable, un concierto siempre maravilloso de interpretar.
Mi expectativa siempre es buena, porque me encanta tocar en mi país, donde hay siempre músicos maravillosos y auditorios tan cálidos.

*—¿Tenés algún sueño en particular? ¿Cuáles son tus máximas aspiraciones como pianista, como director y como compositor? *
—Mi sueño es poder siempre seguir siendo músico, que es algo que me apasiona en todo sentido. Claro que uno siempre se plantea nuevas metas para seguir creciendo y mejorando, pero mi sueño ya está casi cumplido en un sentido mayor.
Ni más ni menos, creo que mis aspiraciones tienen que ver con tener la posibilidad de seguir estudiando siempre, hacer conciertos, conocer nuevos horizontes musicales y tratar de aportar lo mío al progreso de las artes a donde sea que vaya.


Horacio Lavandera


8 de octubre a las 20
Auditorio de Belgrano
Orquesta Sinfónica Nacional
Director: Pedro I. Calderón
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°4

28 de octubre a las 21
Teatro San Martín
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Director: Alejo Pérez
Charles Ives, Sinfonía No. 4


13 de noviembre a las 20
Auditorio de Nuestra Sra. de la Misericordia
(Villa Devoto)
Recital


4 de diciembre a las 19
Teatro Argentino de la Plata
Orquesta Estable del Teatro Argentino
Director: Alejo Pérez
Ludwig van Beethoven, Concierto para piano y orquesta n°5

No siempre la labor de un intérprete es tocar, guardar su instrumento (o cerrarle la tapa) e irse a su casa. Existen músicos temperamentales e inquietos que saben exteriorizar aquello que piensan y que les provoca inquietud, y entre estos está Horacio Lavandera. Genial y joven, lleno de logros pero alejado de cualquier tipo de conformismo, mientras trabaja su variado repertorio realiza sus primeras experiencias como director y comienza a explorar en el terreno de la composición. Nos habla de él como músico, como ser humano (ambos aspectos son indivisibles), con una amplitud que nos permite apreciar su rica visión del arte.
—Recordanos cómo fueron tus primeros contactos con la música…
—La música me interesa desde que tengo uso de razón. Mi papá es músico y él me dio los primeros conocimientos de percusión, teoría y solfeo desde muy chico. En mi casa se escuchó desde siempre mucha música. Mi tía abuela, Marta Freigido, con quien empecé a estudiar desde los siete años, era egresada del conservatorio de Vicente Scaramuzza. En la casa de ella vi un piano por primera vez y, aún siendo pequeño, me interesó el instrumento. Desde los 12 años proseguí mis estudios con el maestro Antonio De Raco, quien me dio muchísimo aliento para hacer recitales y vio con muy buenos ojos mi dedicación por completo a la música. Transcurrido el tiempo gané diversos concursos que me dieron un respaldo para seguir con una carrera a nivel profesional, y a partir de mis 15 años pude contactarme con maestros como Daniel Barenboim, Martha Argerich y Maurizio Pollini. Luego, haber ganado el Umberto Micheli con 16 años fue grandioso. Todo fue paso a paso, y siempre teniendo claro que lo más importante era mi formación integral como músico y ser humano.

—Sabemos que nunca te consideraste un niño prodigio ¿Qué hay detrás de un gran pianista, de un gran artista como Horacio Lavandera?
—Y no, no creo demasiado en esa suerte de slogans de “niño prodigio” o “genio”. Yo creo en el trabajo diario para dar lo mejor de mí en mis conciertos. Y así lo hago, con mucha pasión, desde que tomé la decisión de dedicarme a esto.

—Hace años estás radicado en España pero, afortunadamente, regresás al país cada temporada para ofrecer conciertos. ¿Qué opinión tenés de la cultura en la Argentina, del interés de la gente, de los referentes y de los espacios? &l